¿Qué sucede en el interior de una madre cuando el hijo que amamantó y cuidó del frío se ve involucrado en una tragedia? Esa es la pregunta que desveló a Gastón Marioni tras observar un fragmento de realidad en un noticiero de La Plata, su ciudad natal: “En la televisión, un periodista logra ubicar a la hermana de uno de los menores detenidos. Le pone el micrófono y esa mujer no podía hablar, directamente no podía hablar”, relata el director sobre el germen de La Leona, su nueva apuesta teatral que desembarca en el Teatro Picadero (Pje. E. S. Discépolo 1857, CABA).
A partir de ese silencio, la cabeza de Marioni empezó a sedimentar una historia que hoy cobra una vigencia cruda ante el debate por la baja de la edad de imputabilidad. “Me pregunté dónde están las mamás de estos menores, qué tendrán para decir. Esta madre no decidió parir un asesino, ese bebé no vino al mundo para matar”, explica con vehemencia. Para el autor, la obra es una respuesta necesaria a un tiempo de “individualismo y yoísmo” donde falta empatía: “A una semana de que se haya votado la ley de la baja de 16 a 14 edad para meter presos a los menosres, más tenemos que hablar de esto. No creo que se vaya a resolver la cuestión con esta decisión. ¿Adónde van a mandar a esos pibes? ¿No se trata de educación, cultura y comida?”.
La protagonista de este relato es Marisa Roa, interpretada por Josefina Cañón Martínez, a quien Marioni describe como una “actriz deliciosa”. Marisa encarna a una madre que hereda el club de boxeo de su padre en el conurbano más profundo, allí donde el Estado no llega. “Puse a esta madre boxeadora como metáfora del boxeo de la vida. Es una mujer contra viento y marea en un mundo de hombres, en una periferia donde quizás no llega el agua potable”, comenta el director, destacando el trabajo de Josefina, quien entrenó durante seis meses con una profesional del boxeo para que sus golpes en escena tuvieran la verdad que el texto exigía. Aquí la entrevista completa:
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La estructura de la obra, producida por Distrito de Arte y Cultura, sitúa al espectador frente a una madre que espera ser autorizada para ver a su hijo detenido. Durante esa espera, mediante flashbacks, el unipersonal reconstruye una vida de lucha y coraje. “La obra te invita a preguntarte de dónde viene ella, cómo fue traído al mundo ese pibe, qué pasó con su crianza”, anticipa Marioni. El equipo técnico que acompaña esta propuesta cuenta con la asistencia de Juan Castellano y el diseño de vestuario de Sofía Camparo. Tras haber pasado por el Teatro Argentino de La Plata y el Auditorium de Mar del Plata, La Leona llega a la cartelera porteña buscando visibilizar a aquellas mujeres invisibilizadas por la vergüenza y el odio social. “La gente sale muy conmovida. La obra tiene momentos de humor incómodos, donde te reís para no llorar, pero luego entra en una zona mucho más cruda”, confiesa Gastón, quien espera que este viaje teatral ayude a no girar la cabeza ante la realidad del vecino. Las únicas funciones en el Pasaje Discépolo serán 14, 22 y 29 de marzo prometen ser ese abrazo necesario en tiempos de crisis. Encontrá acá más info sobre las entradas.








