El petróleo vive una jornada de agitación histórica: cae hasta los 90 dólares tras rozar los 120 | Economía

El petróleo vive una jornada de agitación histórica: cae hasta los 90 dólares tras rozar los 120 | Economía


El mercado petrolero ha vivido una nueva sesión de infarto ante el conflicto en Irán. Una jornada de lunes en la que el precio del barril amanecía con el pánico por bandera: el petróleo se llegó a disparar un 30% hasta casi 120 dólares y las Bolsas se desplomaban. A una hora y media del cierre de Wall Street, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró en declaraciones a Reuters que la guerra está “prácticamente terminada”. Tras sus palabras, y también después de informaciones que apuntaban a una posible toma del estrecho de Ormuz, el precio del Brent, crudo de referencia en Europa, pasó a caer con fuerza hasta cerrar alrededor de los 90 dólares por barril. La sesión de hoy ha sido de una inestabilidad sin precedentes: según Bloomberg, ha marcado la mayor subida de la historia en dólares (26,7 sobre el cierre del viernes) y también la mayor caída intradiaria. Casi 30 dólares de diferencia entre el nivel más alto y el más bajo de la sesión.

El balón de oxígeno llegó en dos fases. Primero, de parte de los ministros de finanzas del G-7, que mostraron su disposición a tomar las medidas conjuntas necesarias para apoyar el suministro energético mundial, incluida la posible liberación de reservas petroleras de emergencia. Aunque de momento no hay acuerdo, la simple intención del G-7 hizo que los inversores respiraran con algo de alivio. Después, aproximadamente a las ocho de la tarde, hora peninsular, la comparecencia de Trump ejerció de bálsamo definitivo para el precio del petróleo. Al menos, por el momento.

Pese a las afirmaciones del presidente estadounidense, todavía no queda claro si la situación sobre el terreno se calmará tan rápidamente como ahora está dando por descontado el mercado.

Los operadores, también, tenían a primera hora dudas sobre en qué medida la presión de precios puede influir en la Casa Blanca. Trump también se pronunció en redes sociales sobre el alza del petróleo en una publicación en su plataforma, Truth Social, donde afirmó que las fluctuaciones a corto plazo son un “precio muy bajo a pagar” por Estados Unidos, el mundo y la paz. El mandatario añadió que los precios caerán rápidamente “cuando la destrucción de la amenaza nuclear iraní haya terminado”.

Varios productores del golfo Pérsico, como Irak, Kuwait o Emiratos Árabes Unidos, han comenzado a reducir el bombeo de petróleo, pues, con el estrecho de Ormuz cerrado y sus almacenes de crudo rebosantes, no tienen capacidad física para dar salida a más petróleo. Según Reuters, en el caso de Irak el recorte alcanza ya el 70%. De acuerdo con la agencia Bloomberg, Arabia Saudí habría reducido la producción, pues el oleoducto que le permite sortear el Estrecho tiene una capacidad en torno a los ocho millones de barriles diarios y el reino produce ocho. En total, según JP Morgan, se han dejado de producir cuatro millones de barriles, aunque la pérdida de oferta diaria es más amplia, de entre 15 y 20 millones.

Hasta el momento, los análisis de la banca de inversión apuntaban a una pronta recuperación de los flujos del petróleo, dejando la subida de precios en un acontecimiento puntual.

A pie de surtidor, los precios de gasolinas y gasóleos han subido hoy también entre un 10% y un 15%, al ritmo del petróleo, y desde el inicio de las hostilidades avanzan hasta un 66%, en función del tipo de producto y del mercado, dado que en el golfo Pérsico se localizan numerosas refinerías y la zona es un gran exportador también de productos refinados, desde combustible de aviones a gasóleo, material para plásticos o gasolinas. “Hemos visto un rápido cambio desde la visión optimista de que esto sería un conflicto breve a algo claramente más prolongado”, señala a Bloomberg Warren Patterson, jefe de estrategia de materias primas de ING Groep. “Mientras no veamos que el petróleo se mueve por el estrecho de Ormuz, los precios del petróleo solo seguirán subiendo”.

En paralelo, la tensión sigue siendo máxima en el mercado del gas, con la referencia europea, el contrato TTF negociado en Países Bajos subiendo el 6% hasta los 56,7 euros el megawatio hora. Qatar, segundo exportador del mundo de gas licuado (GNL), mantiene su producción parada prácticamente desde el inicio de la crisis, y espera tardar en recuperarla por los daños derivados de ataques iraníes. La perspectiva de que una de las perturbaciones más graves recientes en los suministros energéticos mundiales pueda durar más de lo previsto está en el origen de las alzas.

A pesar de las subidas del gas, los precios siguen estando muy por debajo de los récords alcanzados durante la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania, cuando se llegó a tocar un máximo histórico superior a 300 euros por megavatio-hora, frente a los cerca de 60 euros actuales. Los expertos consideran que Europa se encuentra en una posición vulnerable, ya que finaliza el invierno con sus almacenamientos casi agotados, lo que significa que tendrá que comprar más cargamentos de GNL este verano y tendrá que buscar proveedores en Asia si los flujos de Oriente Próximo siguen sin llegar a los mercados globales. “El mercado se está dando cuenta poco a poco de la realidad de las prolongadas interrupciones del suministro en toda la cadena de valor energética”, dijo a Bloomberg Florence Schmit, estratega energética de Rabobank. “Prevemos que las interrupciones del suministro se prolongarán durante unos tres meses”.

Los analistas de Goldman Sachs han elevado su pronóstico de precios del gas en Europa para el segundo trimestre a 63 euros por megavatio-hora desde los 45 euros anteriores, ante la expectativa de una interrupción prolongada de las exportaciones de Qatar. La estimación asume que los envíos de GNL se mantendrán en cero hasta finales de marzo, más tiempo del previsto inicialmente, seguido de un aumento gradual durante la mayor parte de abril.

Pese a las caídas en el precio del crudo, la inestabilidad y la incertidumbre siguen en máximos. “Los precios del petróleo han reunido todos los ingredientes para una tormenta perfecta: los productores del Golfo recortan la producción, el cierre prolongado del estrecho de Ormuz… todo ello agravado por un creciente pesimismo sobre una rápida recuperación de la situación”, añaden los analistas de Kepler.