Otro 8 de marzo, Día de la Mujer, y -nuevamente- saltan a la palestra datos que muestran que, pese al camino recorrido en busca de igualdad, todavía quedan muchos ámbitos conflictivos que muestran brechas de género. Además del clásico de las diferentes remuneraciones para un mismo puesto, la salud y el mundo tech son dos de esos mundos de diferencias.
Según un trabajo publicado por el World Economic Forum (WEF), hay una “zanja” médica que hace que las mujeres puedan llegar a un diagnóstico médico con un retraso de hasta cuatro años más que un varón en una patología equivalente.
En el mismo sentido, aunque las mujeres sí tengan una mayor expectativa de vida que los varones, las estadísticas de salud dan cuenta de que pasan un 25% más de tiempo enfermas (o con alguna limitación funcional) en comparación con los hombres.
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Los datos del estudio “Closing the Women’s Health Gap” dan ejemplos: hay casos de enfermedades oncológicas en los que las mujeres tardan dos años y medio más en ser diagnosticadas. Y otros, como diabetes, donde el retraso fue de cuatro años y medio por sobre el de los varones.
Explican estas discrepancias temas tales como que las mujeres son más propensas que los hombres a que sus síntomas sean ignorados, mal diagnosticados o atribuidos a causas psicológicas u hormonales, lo que provoca retrasos en el inicio del tratamiento de afecciones reales.
Otro ejemplo. Paola Sevilla, gerenta médica del segmento Woman’s Health del laboratorio Organon para América Latina, dijo que “existe un sesgo de género derivado de la falta de investigación basada en la fisiología femenina que recae en diagnósticos erróneos y falta de tratamientos especializados. Esto se debe a que comúnmente los síntomas de enfermedades en mujeres son erróneamente minimizados o asociados a problemas reproductivos, ginecológicos, hormonales o psicológicos.”
Los expertos explican que una de las enfermedades con mayor subdiagnóstico en mujeres es la migraña. Un estudio hecho hace pocos años en la Argentina demostró que el 9,5% de la población adulta de nuestro país padece migraña, cifra que se eleva hasta el 14% de las mujeres durante sus años fértiles.
Según le dijo a PERFIL María Teresa Goicochea, jefa del Servicio de Cefaleas del Departamento de Neurología en el Instituto Fleni. “en una investigación internacional que se publicó hace unos años, se encontró que hasta el 40% de los pacientes migrañosos pasaron más de cinco años efectuando numerosas visitas médicas sin obtener un diagnóstico. Y el 35% consultó con al menos cuatro o más especialistas antes de recibir el diagnóstico de migraña”.
A ello se suman situaciones parecidas con las enfermedades autoinmunes. El 80% de las personas afectadas por este tipo de patología es mujer y a menudo pasan desapercibidas por años o se confunden con otros padecimientos.
“En Argentina las mujeres ganan en promedio un 26% menos que los hombres”
Estas particularidades de la salud no deben hacer olvidar el dato clásico que sigue vigente y que resume Florencia Mezzadra, directora ejecutiva de Fundación Instituto Natura, sobre la evidencia de que las desigualdades que afectan a las mujeres en el mundo del trabajo siguen presentes y siguen siendo estructurales. “En Argentina”, rememoró, “las mujeres ganan en promedio un 26% menos que los hombres, incluso en actividades comparables (INDEC, 2024). El 26% afirma haber sido impedida de estudiar o trabajar en algún momento de su vida. Y 7 de cada 10 sienten que sus ideas no son tomadas en cuenta en sus espacios laborales.
Lo grave es que la tendencia es negativa: El flamante informe “Women in Business 2026” elaborado por la consultora Grant Thornton detectó que -por primera vez en años- se revirtió la tendencia a la igualdad: el porcentaje global de mujeres en puestos de alta dirección en empresas del mercado medio sufrió una caída, pasando del 34% al 32,9%.

PIONERA. Cecilia Tuwjasz de Berdichevsky: una de las primeras programadoras de la Argentina, en la década del 60.
Este retroceso de 1,1 puntos porcentuales confirma que el progreso no es lineal: al ritmo actual, la paridad de género recién se alcanzaría en el 2051. El estudio señala que, mientras muchas grandes empresas han comenzado a flexibilizar sus programas de diversidad (DE&I) entre 2024 y 2025, las empresas medianas intentan sostener el compromiso ante un mercado que exige mayor transparencia.
En el caso particular del mundo tech, esto se nota más. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la ONG “Chicas en Tecnología” (CET) publicó su informe “Paridad en Código: Una mirada sobre la presencia de mujeres en empresas tecnológicas de Argentina”. Esta investigación, que se hizo tras un cuidadoso análisis documental, entrevistas y una encuesta a 50 empresas tecnológicas de Argentina, confirma que la participación “fem” continúa siendo minoritaria en un sector estratégico: solo el 36% de las personas que trabajan en las organizaciones relevadas son mujeres.
También el famoso “techo de cristal” sigue vigente. Según Lucía Mauritzen, directora ejecutiva de CET, “aunque siete de cada 10 empresas cuentan con al menos una mujer en sus directorios o consejos, en las compañías grandes apenas el 20% de los cargos directivos está ocupado por mujeres. Y su presencia se concentra en niveles intermedios”.
El espejismo de la igualdad
Una encuesta global realizada en 45 países y con 45 mil encuestados pone sobre la mesa una paradoja incómoda: mientras la percepción de igualdad de género avanza en el trabajo y en la política, las mujeres siguen experimentando una realidad diferente en su vida cotidiana. Y la brecha llamativa no está entre países, sino entre géneros: los hombres ven más igualdad que las mujeres en casi todos los ámbitos.
El estudio, elaborado por la Worldwide Independent Network of Market Research (WIN) junto a la consultora Voices! de Argentina, revela que el 66% de los encuestados a nivel global considera que la igualdad de género en el trabajo ya se alcanzó. Este número es siete puntos más que el año anterior. En política, el 57% opina lo mismo, seis puntos por encima de 2025. Sin embargo, en el hogar, la percepción no se movió.
En Argentina, la tendencia es similar a la observada a nivel global. El 71% de los encuestados considera que la igualdad de género en el trabajo se ha alcanzado en cierta medida”. También aumenta la percepción de igualdad en el ámbito político, donde pasa del 60% en 2025 al 69% en la actualidad. En el ámbito doméstico, en cambio, la percepción se mantiene sin cambios: el 75% de los argentinos considera que existe igualdad de género en el hogar.
Los datos se vuelven más reveladores cuando se abren por género. A nivel global, el 71% de los hombres considera que se alcanzó la igualdad en el trabajo, contra el 61% de las mujeres. En política, la diferencia es de 11 puntos: 63% versus 52%. Y en el hogar, donde suele concentrarse el trabajo no remunerado y la carga doméstica, el 75% de los hombres cree que hay igualdad, frente al 68% de las mujeres.
La encuesta, que sigue la evolución de estos indicadores desde 2019, desnuda así una tensión estructural: el progreso en la percepción formal de la igualdad -medida en instituciones y mercado laboral- convive con experiencias cotidianas que no cambian al mismo ritmo. La violencia, el acoso y la inseguridad siguen siendo parte del paisaje diario para muchas mujeres, aunque los números globales sugieran otra cosa.
El optimismo, concluye el informe, tiende a ser más frecuente entre quienes tienen mayor nivel educativo y entre las personas empleadas. Lo que podría leerse como un avance real también podría ser, simplemente, una mejor capacidad para no ver lo que sigue sin resolverse.
Abren academia para conductoras de camiones
En Argentina, el 90% de la producción viaja en camión, pero solo el 1% de sus conductores son mujeres. En ese marco, la compañía Yusen Logistics lanzó “Drive Change”, una iniciativa que busca impulsar la formación profesional de mujeres en el transporte de carga pesada, un sector estratégico donde su presencia es todavía una excepción.
La academia funciona como un puente de capacitación: la compañía selecciona a egresadas del programa “Conductoras” de Scania Argentina y les ofrece su primera experiencia profesional en escenarios reales.

Las participantes se entrenan en rutas hacia terminales portuarias y depósitos, aprendiendo sobre seguridad, normativas y tecnología bajo estándares internacionales. En esta edición se incorporaron como conductoras Liz Tamara Duca, Daniela Bayón y Jorgelina Iparraguirre.
Vale recordar que este cambio laboral implica otros elementos de igualdad. Por ejemplo, infraestructura. Es lógico que conductoras tengan algo tan elemental como baños y vestuarios exclusivos en las plantas y terminales. “Nadie debería tener que pedir un favor para ir al baño. Estamos convocando a toda la cadena logística para que la infraestructura esté a la altura”, señalan desde la flamante academia.








