dos turistas que caminaban por la playa encontraron los restos de un gigante prehistórico

dos turistas que caminaban por la playa encontraron los restos de un gigante prehistórico

Mario Cianciola y Lumar Avila González, dos turistas de Villa Ballester que se habían ido a descansar unos días a la costa, protagonizaron casi de casualidad el hallazgo de un animal prehistórico que se encontraba escondido entre las rocas de un acantilado de Santa Clara del Mar.

Se trata de un ejemplar de Megaterio, que habitó la zona de la costa bonaerense hace más de 400 mil años. No es un ejemplar más, de los que suelen aparecer por la zona. Según las primeras aproximaciones de los investigadores, sería el mejor conservado de su tipo al momento.

El fortuito hallazgo ocurrió el sábado, cuando Mario Cianciola se encontraba caminando por la playa junto a su suegro, entre los acantilados que bordeaban el mar. En una de las paredes se toparon con una esfera de piedra color anaranjada, del tamaño de una pelota de fútbol.

En aquel momento les llamó la atención y sentían que podía ser algo más que solamente una roca. Pero como la marea estaba subiendo, tuvieron que retirarse.

Luego comentó el hallazgo con Lumar, su esposa, y decidieron volver. “Al otro día ella me acompañó a ver qué era. Ahí ya se veían 10 centímetros más y un costado, por lo que le tomé una foto y se la pasé a un amigo geólogo, quien me dijo que era algo más que una roca”, contó el turista en diálogo con Eltrece.

El protocolo para un hallazgo de este tipo indica que se debe comunicar con el museo más cercano. Mario logró contactarse con Matías Taglioretti, paleontólogo del Museo Municipal de Ciencias Naturales “Lorenzo Scaglia”, de Mar Del Plata.

Matías se acercó al lugar con algo de escepticismo, pero pudo confirmar que efectivamente se trataba de un fósil. En concreto, del fémur derecho de un Megatherium americanum. Es un hueso de unos 80 centímetros de largo por 50 centímetros de ancho, con una antiguedad aproximada de 400.000 años.

“Los fósiles de este animal son infrecuentes y el elemento óseo recuperado es uno de los más completos y mejor conservados de esta especie en la región costera del sudeste bonaerense. Los restos se recuperaron de un antiguo nivel geológico que representa lo que alguna vez fueron suelos encharcados con circulación de óxidos de hierro que le confirieron al fósil un color anaranjado, muy típicos estos yacimientos paleontológicos”, explicó Matías a los medios locales.

La pieza fue rescatada el lunes por el equipo del Laboratorio de Paleontología del Museo Scaglia, con la colaboración de estudiantes de la Tecnicatura Superior en Paleontología que se dicta en el ISFT Nº 194 de Miramar. Debieron actuar contrarreloj para evitar que la marea, que había sido responsable de erosionar el acantilado hasta dejar descubierta la pieza, termine por dañar el fósil.

Según pudieron determinar, además del fémur en el lugar se encuentra en buen estado la pelvis del animal. Pero al encontrarse dentro de un acantilado, hay riesgo de derrumbe para sacar el resto del esqueleto. “Es un fósil de 2 metros cúbicos lo que queda, necesitás una logística distinta y maquinaria pesada”, explicó el paleontólogo.

De cualquier manera, es el ejemplar con mejor estado de conservación hallado hasta el momento. En el hueso se ven las estrías de los músculos, lo que permitirá reconstruir mejor la anatomía interna del animal.

El perezoso gigante fue “el mamífero más grande, llegando a medir seis metros de largo por tres de alto, parado en sus cuatro patas, pero si se paraba sobre las traseras, podía alcanzar los cuatro metros y medio de altura. Su peso podía alcanzar los cinco mil kilos.

“Estos peculiares animales tenían enormes garras que se encuentran entre las mas grandes del reino animal y, los pocos dientes que poseían, tenían sus raíces abiertas y les crecían constantemente para compensar el desgaste que le producía la ingesta de vegetación muy abrasiva y la ceniza volcánica que circuló por las planicies sudamericanas durante todo el surgimiento de la cordillera de los Andes”, explicaron desde el museo.

Una vez finalizado el trabajo de investigación, los restos serán enviados al Museo de Ciencias Naturales Pachamama de Santa Clara del Mar para su colección.