Brasil sigue los pasos de Argentina y Uruguay y ratifica el acuerdo comercial Mercosur-UE

Brasil sigue los pasos de Argentina y Uruguay y ratifica el acuerdo comercial Mercosur-UE

Paso a paso, va tomando cuerpo el acuerdo de libre comercio que la Unión Europea y Mercosur firmaron el pasado enero, en Asunción, tras 26 años de arduas negociaciones. El Senado de Brasil aprobó, por asentimiento en una votación simbólica, la tarde de este miércoles el pacto que crea la mayor zona de libre comercio del planeta. Bendecido el tratado tanto en la Cámara baja como en la Cámara alta brasileñas, solo falta la firma del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los principales impulsores del convenio. Brasil sigue así los pasos de los parlamentos de Argentina y Paraguay, que compitieron para ser el primero y le dieron su aval el 26 de febrero, con horas de diferencia. Paradójicamente, Paraguay, que acogió la histórica firma del acuerdo, es el único entre los sudamericanos que aún tramita la ratificación.

La entrada en vigor del acuerdo depende de la Unión Europea. En este momento el texto está en proceso de revisión por parte del Tribunal Europeo a instancias del Parlamento comunitario. Pero la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, anunció al día siguiente de las primeras ratificaciones por parte de Mercosur que la UE aplicará el pacto de manera provisional, sin esperar a que los magistrados se pronuncien, porque es una necesidad “estratégica”. En Brasil se estima que podría entrar en vigor hacia mayo.

El acuerdo entre un bloque de cuatro países (Mercosur) y otro de 27 (la UE) ha sufrido incontables altibajos desde que arrancaron las negociaciones en 1999, en diversas épocas han estado prácticamente congeladas y en otras ocasiones pareció que estaba a punto de cuajar. Pero el año pasado, de manera imprevisible llegó el acicate definitivo para rematarlo: la guerra arancelaria de Donald Trump, el presidente estadounidense, contra el resto del mundo.

Sellar el acuerdo significó crear un mercado integrado de más de 720 millones de personas, pero se trataba de enviar simultáneamente un potente mensaje a Trump en defensa del libre comercio y contra el afán proteccionista de Washington. Mercosur y la Unión Europea suponen el 25% del PIB mundial y el 35% del comercio global. La guerra comercial de Trump ha desatado una carrera del resto de los países en busca de nuevos socios o de cerrar tratados para diversificar su comercio, como el firmado entre la UE y la India, y protegerse ante los vaivenes de Washington.

La senadora brasileña Tereza Cristina Dias, que fue ministra de Agricultura con Jair Bolsonaro y la autora del proyecto de ley del tratado en la Cámara alta, ha defendido el pacto en los siguientes términos: “El Acuerdo Comercial Provisional entre el Mercosur y la Unión Europea no es un acuerdo perfecto. No lo es porque, por definición, no existen acuerdos perfectos. […] Aunque imperfecto, es positivo para Brasil y capaz de generar beneficios concretos para la población. En este momento, entiendo que no solo es deseable, sino necesario”, defendió la senadora, informa el diario Estadão.

Como los partidarios del presidente Lula están en minoría en el Congreso, este tuvo que tomar medidas para facilitar la ratificación. El mandatario firmó este mismo miércoles un decreto, publicado inmediatamente en una edición extra del Diario de la Unión, que contempla una serie de salvaguardas diseñadas como medidas extra de protección jurídica para los sectores agropecuario e industrial

El año pasado, el comercio entre Brasil y la UE alcanzó los 100.000 millones de dólares. La mayor economía latinoamericana exportó a los Veintisiete principalmente combustibles, café y los minerales mientras importó sobre todo maquinaria, productos farmacéuticos y automóviles.