La cuenta regresiva que parecía eterna llegó a su fin. Nahuel Gallo volvió al país en la madrugada de este lunes y el reencuentro con su familia fue emocionante. Fueron los abrazos los que dijeron todo y las palabras las que no hicieron falta en esta primera oportunidad.
Cuando el gendarme argentino fue detenido el 8 de diciembre de 2024, su hijo Víctor era bebé y, junto a su mujer, acababan de formar una familia. Pasaron 448 días de incertidumbre desde entonces hasta este lunes, en el que pudo ver de nuevo a su pareja y alzar en brazos al pequeño de ya tres años.
La llegada de Nahuel se produjo minutos después de las 4:30 am. A pesar del horario, fue el nene quien no quiso perderse la llegada de su papá y aguantó despierto con el mismo entusiasmo que todos.
Al descender del avión, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, lo esperaban su esposa, María Alexandra Gómez, junto a su hijo Víctor. Apenas los vio, Gallo levantó al nene y lo llenó de besos; enseguida, se fundió en un abrazo con su mujer. El momento quedó registrado en un video que conmueve a todo un país.
En el lugar también se encontraban la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora nacional, Patricia Bullrich; el canciller, Pablo Quirno; y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
Rodeado por los suyos, y con varios camarógrafos de fondo, a Nahuel se lo vio conmovido. Y aunque en el video no se alcanza a descifrar sus primeras palabras, lo que sí se escucha es la alegría del nene, cautivado por las risas.
“El reencuentro fue un momento histórico”, aseguró Elisa Trotta, diplomática y activista por los derechos humanos. Acerca del reencuentro, la abogada agregó que el pequeño Víctor estaba atrapado por el avión. “Nahuel lo alzó y no lo soltó. Él se quedó con su papá, al que probablemente no recordaba si no era a través de fotos”, remarcó.
A pesar de haber estado más de un año detenido bajo el régimen chavista en la cárcel de El Rodeo, en Caracas, a Nahuel Gallo se lo vio bien, fuerte y lúcido. Más allá de eso, el gendarme argentino todavía se encuentra haciéndose chequeos médicos. En la previa a su liberación, el gendarme había participado de una huelga de hambre que duró cinco días junto a otros presos.
“Bienvenido a casa, Nahuel” es el mensaje que se repite en las redes. Todavía queda mucho por procesar, pero sin dudas este regreso implica volver a empezar. Es hora de “redescubrir” a su hijo, de rodearse de los suyos y de recuperar el tiempo perdido.








