¿Puede un texto literario emular una obra musical? ¿Puede hacerse de sus procedimientos y su forma y leerse bajo los preceptos que estos establecen?. “Las variaciones Goldberg” se presenta como una respuesta posible.
En sus comentarios a la novela, Pablo Gianera, su traductor, arriesga una tradición a la que esta pertenece y a la que identifica como “novelas sobre música”. Sus ejemplos son célebres: Doktor Faustus, de Thomas Mann, y El malogrado, de Thomas Bernhard. Sin ánimo de establecer jerarquías, lo cual resultaría un tanto temerario, arbitrariamente a esos títulos se les puede sumar, entre otros, La vida y obra del compositor Foltýn, de Karel Capek, y un artefacto pop como Todavía no me quieres, de Jonathan Lethem. Pero acaso lo más interesante sea la identificación de un subgénero que se establece como correlato de una pieza musical. En ese espacio un tanto inestable es donde Gianera inserta el libro de Huston.
Sobre todas las cosas, incluso sobre lo que cuenta, Las variaciones Goldberg es una novela eminentemente procedimental, en otras palabras: aquello que sostiene su arquitectura se expone sin tapujos, como si la realización de la fachada fuera lo más importante en la construcción de la copia de un castillo lujoso. En definitiva, desde su título, un intento de transferencia de métodos a través de un ejercicio mimético rigurosamente calculado: la reproducción de la estructura de Las Variaciones Goldberg, obra que Johann Sebastian Bach (1685-1750) compuso para mitigar el insomnio del conde Herman Carl von Keyserlingk.
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Mediante el uso del monólogo interior, una sumatoria de voces, autónomas e identificadas (cada una de ellas una variación) construyen una narración de modales polifónicos. De ahí que los temas se despliegan de forma tal que se abren como un abanico de colores no siempre brillantes, cuando no directamente sombríos, y dibujen en los pliegues de su superficie un mapa a escala reducida de las relaciones, conflictos y experiencias humanas: formas de entender el mundo y el cuarto propio. Pero si hay algo que desarrolla la novela es una serie de interrogantes; al más obvio le corresponde desmadejar las redes de conexiones que los treinta personajes restantes (el total de las variaciones) establecen con Liliane Kulainn, polo de atracción y centro de la novela. Dos de ellos resultan sustanciales: el primero ya se expuso, la propia estructura de la novela es un intento de desciframiento, el segundo, desentrañar si un conjunto de relaciones personales en el transcurso del tiempo pueden confluir en la síntesis de una vida.
Finalmente Las Variaciones Goldberg se yergue como una reflexión sobre las formas de recepción que atesora una obra de arte, en ese punto, la clave puede que esté en la confesión que deviene interrogación de uno de sus personajes. “Estoy en condiciones de apreciar su música, pero sus emociones se agotan entre las cuatro paredes del estudio donde compone. Entonces, ¿por qué la producción de una obra de arte es más valiosa que su recepción?”.
Las Variaciones Goldberg
Autora: Nancy Huston
Género: novela
Otras obras del autor: Árbol del olvido; Marcas de nacimiento; Bad Girl; Te llamaré Francia; La especie fabuladora; Vosotras bellas, vosotros fuertes; Reflejos en el ojo de un hombre
Editorial: Pinka, $ 26.500
Traducción: Pablo Gianera








