Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, calificó al fallecido líder supremo Alí Jameneí como un “tirano sanguinario” y aseguró que su muerte marca el fin efectivo de la República Islámica. A través de un comunicado oficial tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump, el heredero al trono exiliado afirmó que el sistema teocrático que reemplazó al gobierno de su padre pronto será arrojado al “basurero de la historia”.
El mensaje de Pahlavi fue directo y descartó cualquier posibilidad de una sucesión estable dentro de la estructura actual del poder en Teherán. Según sus palabras, cualquier intento de los restos del régimen por designar un reemplazo para Jameneí está condenado al fracaso de antemano. Para el dirigente opositor, quien ocupe ese lugar no tendrá legitimidad ni capacidad de supervivencia, y será considerado cómplice de los crímenes cometidos por el sistema.
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“Cualquiera que pongan en su lugar no tendrá legitimidad ni permanencia; e indudablemente será socio en los crímenes de este régimen”, escribió Pahlavi en su cuenta oficial de la red social X. El texto enfatizó que la caída del sistema es inevitable y que las estructuras de poder vigentes desde 1979 perdieron su razón de ser con el deceso de la máxima autoridad religiosa y política del país.
El llamado de Reza Pahlavi a las fuerzas de seguridad: “Esta es su oportunidad de unirse a la nación”
Pahlavi dedicó un fragmento extenso de su proclama a dirigirse directamente a los integrantes de las fuerzas militares, policiales y de seguridad de Irán. Les advirtió que cualquier esfuerzo por preservar un régimen que se encuentra en pleno colapso no tendrá éxito. El líder opositor instó a los uniformados a abandonar sus puestos de represión para integrarse al movimiento civil que busca un cambio de sistema.
“Es su última oportunidad para unirse a la nación; ayuden a la transición estable de Irán hacia un futuro libre y próspero; y participen en la construcción de ese futuro”, expresó el hijo del sah. Este pedido busca fracturar la lealtad de los cuerpos armados, que fueron el sostén principal de Jameneí durante las oleadas de protestas que sacudieron el territorio iraní en los últimos años, especialmente tras la muerte de Mahsa Amini.
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El comunicado también mencionó el impacto emocional que la noticia generó en las familias de las víctimas de la represión estatal. Pahlavi reconoció que la muerte del líder no devuelve la vida a los ejecutados ni a los caídos en las calles, pero consideró que el hecho funciona como un bálsamo para los padres, madres, cónyuges e hijos que perdieron a sus seres queridos a manos de las fuerzas de seguridad.
“Es el comienzo de nuestra gran celebración nacional, pero no es el final del camino”
Para el heredero del trono de la dinastía Pahlavi, este acontecimiento representa el inicio de lo que denominó una “gran fiesta nacional”, aunque aclaró que no es el final del camino para la oposición. Hizo un llamado a la población para que se mantenga alerta y preparada para ocupar el espacio público en los próximos días. La estrategia planteada apunta a una presencia masiva y determinante en las calles de las principales ciudades.
“El momento de una presencia amplia y decisiva en las calles está muy cerca. Nosotros juntos, unidos y firmes, determinaremos la victoria final”, sostuvo en su mensaje a la ciudadanía. Pahlavi utilizó terminología vinculada a la tradición histórica persa para referirse a la nación, apelando a la unidad para alcanzar lo que definió como la libertad total de la patria.
El texto de Pahlavi finalizó con la consigna “Viva Irán”, marcando una posición de liderazgo en el vacío de poder que se abre tras la confirmación de la noticia por parte de la Casa Blanca. El dirigente reside en Estados Unidos y mantuvo durante décadas una red de contactos con la diáspora y sectores internos que resisten al gobierno de los ayatolás.
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