Dos niños santiagueños se convirtieron esta madrugada en los testigos involuntarios de una masacre que el pueblo de El Aibe veía venir. En la oscuridad de su casa, María Amanda Chazarreta fue ejecutada a puñaladas por su pareja , Ramón Jimémez. en un ataque de saña que no se detuvo ante la mirada de los menores. La tragedia cerró un ciclo de violencia que, pese a las advertencias y una detención previa, terminó con una madre asesinada y un agresor que eligió el suicidio luego de escaparse de la escena..
El hombre fue tomado como principal sospechoso desde el minuto cero, señalado por vecinos y allegados como un hombre violento y extremadamente celoso. Los testimonios en la zona indicaron que las discusiones y los gritos eran parte de la dinámica cotidiana de la pareja. Según relataron familiares de la mujer, Jiménez la mató de 13 puñaladas mientras los niños observaban cómo su madre yacía sobre la cama.
La víctima tenía tres hijos en total: una niña de una relación anterior que no residía en el domicilio, y dos varones fruto de su vínculo con el agresor. El entorno de Chazarreta confirmó que ya existían denuncias previas y que el hombre estuvo preso hace unos meses por violencia de género. Pese a estos antecedentes, ambos retomaron la convivencia bajo la premisa de criar juntos a los menores, una decisión que terminó en tragedia.
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El hermano del femicida fue quien alertó a las autoridades policiales tras recibir el aviso de sus sobrinos, quienes le informaron que su madre estaba ensangrentada. El hombre ingresó a la vivienda contigua a la suya y encontró a Chazarreta ya sin signos vitales, rodeada de un gran charco de sangre. Ante el macabro hallazgo, dio aviso inmediato a las autoridades para que se preservara la escena del crimen.
Tras concretar el ataque, Jiménez se dio a la fuga por el sector rural de la zona. La policía desplegó un intenso operativo de búsqueda que incluyó rastrillajes de peritos y la colaboración activa de los vecinos. Horas más tarde, los efectivos localizaron el cuerpo del sospechoso ahorcado en un árbol, ubicado en una zona de monte a escasa distancia de la vivienda donde ocurrió el asesinato.
La Fiscalía de Violencia de Género e Intrafamiliar tomó intervención inmediata en la causa para recabar evidencia. El fiscal coordinador Ignacio Guzmán y el fiscal de turno Álvaro Yagüe supervisaron las diligencias y anunciaron medidas de seguimiento para los familiares directos. Dada la presencia de menores en el lugar, los equipos judiciales iniciaron un abordaje específico para brindar contención a los afectados por el hecho.
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El antecedente reciente de Thania Santillán en Las Tinajas
Este suceso se sumó a otro femicidio reciente en la provincia, donde Cristian Salto fue detenido tras asesinar a su ex pareja, Thania Santillán. En aquella oportunidad, el operativo se llevó a cabo en la zona de Las Tinajas, un sector de montaña donde el acusado permaneció atrincherado junto al cuerpo de la joven durante casi seis horas de extrema tensión.
El procedimiento contó con la participación del grupo especial USAR y la Guardia de Infantería, quienes mantuvieron una negociación mientras Salto amenazaba con quitarse la vida. Las fuerzas de seguridad aplicaron técnicas de contención y un estricto control del perímetro para evitar que el sospechoso atacara a los efectivos presentes. Finalmente, el hombre cedió y permitió que los uniformados lo redujeran para su traslado a una dependencia policial.
En la comisaría, Salto quedó formalmente imputado por el delito de femicidio, mientras que los peritos incautaron un rifle que habría sido el arma utilizada en el ataque. La fiscal Lucía González Farías dispuso las medidas necesarias para reconstruir la mecánica de aquel crimen. Este tipo de episodios recurrentes marcó un estado de alerta en las autoridades judiciales santiagueñas respecto a la violencia intrafamiliar.
TC








