Un estadounidense, entre los cuatro muertos en la lancha interceptada por Cuba

Un estadounidense, entre los cuatro muertos en la lancha interceptada por Cuba

Dos personas de nacionalidad estadounidense figuraban entre los diez tripulantes de la lancha procedente de Florida capturada por el servicio de guardacostas de Cuba en un tiroteo en el que murieron cuatro de las personas a bordo y las seis restantes quedaron heridas, según ha confirmado el Departamento de Estado. Otro de los ocupantes de la embarcación contaba con un visado del tipo K-1, que se concede a los extranjeros que van a casarse con estadounidenses. “Otros pueden ser residentes permanentes legales estadounidenses”, ha agregado el portavoz.

Uno de los estadounidenses figura entre los fallecidos y el segundo es uno de los heridos, según ha precisado un portavoz del Departamento. Según el alto cargo, la lancha consta como robada en Florida: “Su propietario alega que un empleado se apropió de ella”.

La embarcación, de ocho metros de eslora, había estado atracada en un muelle en los cayos de Florida, y su propietario se dio cuenta de su ausencia en torno a las 9.30 de la mañana del miércoles, el día en que tuvo lugar el incidente, según aparece en la denuncia presentada entonces en la oficina del sheriff del condado de Monroe.

La familia dueña de la embarcación declara que la lancha de pesca, tipo Carolina Skiff, fue robada por un empleado de su compañía de construcción y que solo supieron del papel de su embarcación en el incidente cuando el Gobierno cubano divulgó la noticia.

Las circunstancias del incidente son aún muy confusas. Estados Unidos ha indicado que quiere llevar a cabo su propia investigación del incidente: “Vamos a verificar la información independientemente y vamos a sacar nuestras propias conclusiones”, prometía el secretario de Estado, Marco Rubio, que participa en la cumbre anual de la Comunidad del Caribe (Caricom) en San Cristóbal y Nieves.

Una vez Washington tenga claro qué ocurrió exactamente, responderá “de manera apropiada”, agregaba el jefe de la diplomacia estadounidense, que ha expresado también el interés de su Gobierno en hablar con los supervivientes para saber exactamente lo ocurrido. Rubio ha negado cualquier implicación de Washington en el suceso.

Según la versión del Gobierno cubano, el servicio de guardacostas había detectado “una lancha infractora” con matrícula de Florida dentro de las aguas territoriales cubanas, en Cayo Falcones, en el centro de la isla. Cuando los guardacostas se acercaron, los ocupantes de la lancha abrieron fuego, a lo que los militares cubanos respondieron. Uno de ellos, el comandante de la unidad, también quedó herido. Tras el tiroteo, los guardacostas confiscaron armas de fuego, munición, explosivos de fabricación casera y otros equipamientos militares.

El Gobierno cubano ha identificado a los muertos como Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Hector Duani Cruz Correa. Los supervivientes, que se encuentran detenidos, son Cristian Ernesto Acosta Guevara, Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Leordan Enrique Cruz Gómez, Amijail Sánchez González y Roberto Álvarez Ávila.

El viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, ha asegurado que todos ellos eran cubanos residentes en Estados Unidos, y les acusó de un “intento terrorista” por estar armados.

El representante del Gobierno cubano también ha subrayado la cooperación de Estados Unidos en el esclarecimiento del incidente, que llega en un momento especialmente delicado para las dos capitales: Estados Unidos ha estrechado el bloqueo que impone sobre la isla y ha amenazado con sanciones a los países que le proporcionen petróleo, mientras el propio presidente Donald Trump asegura que existen conversaciones bilaterales, encabezadas desde el lado de Washington por Rubio, sobre el futuro de la isla. Trump ha exigido “cambios drásticos y muy pronto” y ha expresado su opinión en varias ocasiones de que el régimen “no podrá sobrevivir mucho tiempo” ante la escasez de combustible, cuando la isla vive su peor situación económica en décadas.

“Desde el primer momento, las autoridades cubanas han mantenido comunicación sobre este intento terrorista con sus contrapartes estadounidenses, incluidos el Departamento de Estado y el Servicio de Guardacostas”, ha apuntado Fernández de Cossío. También ha expresado la disposición de su Gobierno a “intercambiar con el estadounidense” información. En concreto, la Habana está interesada en datos sobre los tripulantes y la propia embarcación. “Las autoridades estadounidenses han mostrado su disposición a cooperar en el esclarecimiento de estos lamentables hechos”, ha sostenido el algo cargo.

El viceministro también ha sostenido que en el pasado Cuba ya había alertado a Estados Unidos sobre un aumento de “planes terroristas contra Cuba” por parte de individuos y grupos asentados en suelo del gigante norteamericano, pero Washington no había querido intervenir. Según La Habana, Amijail Sánchez González y Leordan Cruz Gómez ya contaban con antecedentes y aparecían en una lista de sospechosos de terrorismo compilada por ese gobierno.