Las monumentales obras textiles de Olga de Amaral, la artista colombiana de 93 años, ya están en la Argentina. Se podrán ver en Cuerpo Textil, la muestra en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), desde el jueves 26 de febrero –cuando se haga la conferencia inaugural con entrada gratuita– y hasta el 11 de mayo.
Más que la primera exposición individual en el país, esta es la gran retrospectiva antológica en Latinoamérica. La autora bogotana de ascendencia antioqueña, no solo tuvo un papel fundamental al recuperar la historia del arte de tejer de su tierra, sino que le dio una dimensión universal al indagar también en las tradiciones ancestrales de otras geografías.
La muestra cuenta con la investigación de María Amalia García– jefa de curaduría en el Malba–y la francesa Marie Perennès, en su rol de curadora invitada, quien ya hizo lo propio en la exhibición realizada en 2024 en la Fundación Cartier de París.
Olga do Amaral. Foto: gentileza Malba.Distintos formatos
Más de 50 piezas –incluidos los desarrollos de gran tamaño y otros textiles en distintos formatos– desde los años 60 hasta el 2019, provenientes de colecciones públicas y privadas de Bogotá, Medellín y Nueva York. A las que se añaden dos obras de la colección Eduardo F. Costantini adquiridas el año pasado: uno de los módulos que conforman el “Gran muro” (1976), pieza emblemática de Amaral, y “Alquimia XXVII” de la serie de apariencia dorada.
Además, se publicará un catálogo con textos de las curadoras, y de la investigadora colombiana Carolina Ariza, sumados a las fotografías de las obras y registros del archivo de la artista. Estos últimos se anticipan como el gran hallazgo de la muestra al exhibir diseño de indumentaria y documentos sobre textiles utilitarios, nunca mostrados al gran público.
Cuerpo Textil, de Olga de Amaral en el Malba. Foto: Luciano Thieberger. A su vez, el propósito es que esta misma exposición viaje el año próximo a Colombia, para ser montada en el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU), en el casco histórico de Bogotá.
Cuerpo Textil, en la sala 5 del nivel 2 del Malba, está organizada en torno al recorrido profesional de la artista que primero se formó en dibujo arquitectónico en el Colegio Mayor de Cundinamarca en Bogotá, para luego estudiar en la Academia de Arte Cranbrook en Michigan, Estados Unidos.
Esa estadía significó un antes y un después en su trayectoria: en esa escuela, que siguió la tradición de la Bauhaus, empezó a correr el ojo del aspecto pictórico de los tejidos para enfocarse en cómo están hechos, qué los compone y para qué se usan.
Después llegaron hitos de su carrera como la participación en Wall Hangings, la exhibición de 1969 en el MoMA, y a los dos años en Woven Walls en el Museum of Contemporary Crafts, también en Nueva York.
Cuerpo Textil, de Olga de Amaral en el Malba. Foto: Luciano Thieberger. Y si bien el material que prevaleció y que siempre está presente en sus producciones es la tela, Olga de Amaral experimentó con una diversidad de elementos que fue sumando a sus obras, lo mismo hizo al innovar constantemente en los procedimientos.
Un telar vertical
Esa exploración es uno de los principales rasgos del trabajo de la artista que comenzó con un telar vertical en lana teñida. A esa época corresponde “Entrelazado en blanco y turquesa”, la pieza de difusión de la exposición, que data de mediados de los años 60 y forma parte de las cuatro series de obras que se pueden ver en el Malba.
Luego fue incorporando hilo sisal o yute, rafia, crin de caballo e incluso nailon transparente, entre otros componentes que le permitieron confeccionar los llamados Muros tejidos, gestionados, justamente, con piezas pretejidas que al unirse conforman la estructura. Novedad que le dio la posibilidad de salir de los límites del telar y de alcanzar monumentalidad en las piezas, algunas de las que están expuestas en el Malba llegan a medir más de 3 metros de altura.
Ese modo de hacer se volvió otra de las características de sus creaciones, donde además involucra a otras tejedoras, siempre mujeres, en la potencia del trabajo colectivo.
¿Qué otra cualidad define sus obras? Olga de Amaral fue pionera en exponer los saberes ancestrales andinos en la escena del arte contemporáneo, y no solo los circunscribió a los conocimientos de su región, sino que también estuvo influenciada por la herencia cultural de otros países como, por ejemplo, Perú y Japón.
Justamente Estelas, es el conjunto de obras que también forma parte de la muestra y que está referenciado en el Kintsugi, la técnica de reparación japonesa que se hace con polvo dorado y que es utilizada para recuperar objetos de porcelana rotos. Lo singular de este método es que los emparches suntuosos no se ocultan, por el contrario, se hacen evidentes.
Cuerpo Textil, de Olga de Amaral en el Malba. Foto: Luciano Thieberger. Goce visual
Estas piezas de apariencia metálica además reconfirman el goce visual que provoca Amaral y que es una de las premisas de toda la exposición, con puntos álgidos para detenerse en “Dos columnas móviles”, asimismo en el mencionado “Gran muro” (que es parte de la colección Eduardo F. Costantini) y en el grupo de las denominadas Brumas, producidas a partir de lino, algodón, acrílico, papel japonés, madera y gesso, el material que habitualmente se usa al preparar superficies para pintar y que se volvió paradigmático en su trabajo.
Cuerpo Textil, de Olga de Amaral en el Malba. Foto: Luciano Thieberger. Algo más: es que su interés por la labor artesanal no fue un hecho aislado, sino que se dio en un contexto donde otras artistas y diseñadoras también encontraron inspiración en la vestimenta indígena. Entre ellas, Marlene Hoffmann y Graciela Samper, quien estuvo al frente de Artesanías de Colombia, la institución que procuró preservar y dar a conocer los oficios de antaño al consumo masivo.
Telas Amaral (ahora Casa Amaral), el taller que fundó con su marido Jim Amaral, también artista, cuando volvió de Estados Unidos, se transformó en un lugar obligado tanto para el interiorismo, por la confección de tapices, alfombras, biombos, cortinas y mobiliario, como para la indumentaria.
Allí desarrollaron piezas emblemáticas de la vestimenta colombiana, por caso la manta guajira que está expuesta en el Malba. También hubo telas que tuvieron trascendencia al mercado internacional como las que hicieron para Yves Saint Laurent y Chanel, entre las firmas de moda. Dato no menor ya que estas y otras referencias textiles, al no haber sido mostradas con anterioridad, estarán sin duda entre las revelaciones que dejará esta muestra.
Cuerpo Textil, de Olga de Amaral se puede ver en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Av. Figueroa Alcorta 3415) hasta el 11 de mayo.








