El Arsenal ya mira por el retrovisor porque el Manchester City está aprovechando cada uno de los tropiezos del conjunto gunner. Los de Arteta empataron el pasado miércoles ante el colista, el Wolves, en un encuentro que dominaban por 0-2 y las ganas del equipo mancuniano este sábado redujeron al Newcastle en el Etihad con un doblete de Nico O’Reilly. Los de Guardiola ya están a dos puntos del Arsenal, al que ya pisan los talones.
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Gianluigi Donnarumma, Marc Guéhi, Rayan Aït-Nouri, Matheus Nunes, Rúben Dias (Abdukodir Khusanov, min. 45), Antoine Semenyo (Phil Foden, min. 86), Rodri, Bernardo Silva, Nico O’Reilly, Erling Haaland y Omar Marmoush (Rayan Cherki, min. 57)
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Nick Pope, Dan Burn, Kieran Trippier, Malick Thiaw, Lewis Hall, Sandro Tonali, Joe Willock (Harvey Barnes, min. 59), Jacob Ramsey, Anthony Gordon (William Osula, min. 77), Anthony Elanga (Jacob Murphy, min. 77) y Nick Woltemade (Joelinton, min. 59)
Goles
1-0 min. 13: Nico O’Reilly. 1-1 min. 21: Lewis Hall. 2-1 min. 26: Nico O’Reilly
Arbitro Thomas Bramall
Tarjetas amarillas
Dan Burn (min. 8), Rúben Dias (min. 40), Joseph Willock (min. 47), Bernardo Silva (min. 49), Barnes (min. 61), Trippier (min. 64), Joelinton (min. 88)
Llegaba el Newcastle al Etihad Stadium tras vapulear al Qarabag en la ida del playoff de la Champions con un 1-6 donde brilló Anthony Gordon con cuatro goles en los primeros 45 minutos. Pese al cansancio que pudiera acarrear el tener que disputar esta ronda, que sí evitó el City al entrar entre los ocho primeros de la liguilla, los de Eddie Howe salieron a morder con la presión. Pero las ganas del equipo de Mánchester de acercarse al Arsenal en la clasificación reducían cada intento de las urracas por tener el balón. Los muchachos de Guardiola corrían obsesionados por recuperar la pelota y atacar como una jauría de perros. En uno de esos robos, Marmoush puso un pase en profundidad a Nico O’Reilly y el inglés, frente a Nick Pope, sacó un zurdazo para batir a su compatriota.
Tras el gol, el Newcastle no le perdió la cara al partido. Gordon la tuvo en un contrataque que salvó Donnarumma. Pero el fútbol es insistencia, y la insistencia a veces va acompañada de la suerte. Tras otra parada del meta italiano a un cabezazo de Thiaw que acabó en córner, Hall se encontró un despeje de la defensa del City, disparó sin pensárselo desde la frontal, el balón rebotó en la espalda de Ait-Nouri y la carambola despistó a Donnarumma entre la maraña de jugadores que invadían el área: llegó el 1-1.
Sin embargo, el gol fue un espejismo para el equipo de Eddie Howe que volvería a sufrir otro golpetazo de O’Reilly cinco minutos después del empate. Un Semenyo indetectable se metió por dentro, puso un pase al espacio para Haaland —en un intercambió de papeles con O’Reilly—, el noruego centró y el inglés remató de cabeza para romper de nuevo el empate.
El partido se durmió después del segundo del City y el único que le ponía picante era Gordon con sus incursiones a la espalda de la defensa. En una de esas contras rascó una falta lateral que acabó en gol del central Burn. Un tanto que no subió al marcador porque la experiencia y pillería de Rúben Dias sorprendió a su homólogo del Newcastle. En una lucha grecorromana entre ambos centrales a la espera del lanzamiento de falta, el portugués dio un leve empujón, suficiente para no cometer penalti, y dejó en fuera de juego a Burn que anotó de cabeza en posición antirreglamentaria.
El segundo tiempo comenzó con un Newcastle mejor y un City más conservador que en el primer tiempo. Los de Eddie Howe atacaban por ambas bandas con Elanga y Gordon, pero no conseguían dar ese último pase que se convirtiera en una ocasión de peligro. Pasaban los minutos y las urracas dominaban cada vez más ante un City replegado que trataba de salir a la contra. Hasta Erling Haaland defendía jugadas del Newcastle que morían en la línea de fondo.
El sacrificio de cada jugador cityzen y un estelar O’Reilly al que Guardiola ha convertido en un centrocampista llegador siendo él lateral dieron unos tres puntos al equipo mancuniano que le permiten soñar con superar a un Arsenal al que se le aparecen los fantasmas de años pasados.







