Un primer tiempo de terror y una leve mejora en el segundo tiempo en el empate en la Boca

Un primer tiempo de terror y una leve mejora en el segundo tiempo en el empate en la Boca

Los últimos cinco minutos tuvieron las dos jugadas más peligrosas a favor de Racing. Un tiro desde afuera de Fernandez que salvó Agustín Marchesin y y un cabezazo en pleno área chica de un flojo en general Ascacibar cambiaron el tedio y las peleas generalizadas..

Antes, una jugada a cargo de Solari y poco más, de un lado y del otro, son la demostración de cómo llegaron ambos equipos.

Pobreza. Todo pudo cambiar en el último momento con una jugada de Aranda que generó cierta emoción en los locales, aunque el tiro se fue muy lejos.

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Boca llegó al partido rodeado de fantasmas y con un técnico cuestionado. Fantasmas y sombras que no solo no se disiparon, sino que se fueron confirmado a lo largo del partido. El técnico volvió al cuestionado doble nueve (Cavani, Merentiel, también muy cuestionados en lo individual) a los que debieron asistir cuatro volantes que hasta ahora no se distinguieron por la posibilidad de generar juego. Alarcón y Belmonte no sorprendieron y confirmaron las malas expectativas. Ascacibar sigue decepcionando —aunque están en un contexto que no lo ayuda—y el mejor resultó Delgado, que tenía que reemplazar a un Paredes lesionado.

La defensa y el arquero fueron de lo mejorcito del local.. Racing, en cambio, no brindó muchas mejores sensaciones. Venía ganador, dominó el partido, pero su dominio no fue definitivo, ni mucho menos contundente.

Claramente, el equipo de Costas tiene más en claro a lo que juega, pero anoche tampoco demostró demasiado como para merecer claramente el triunfo.

Del primer tiempo, apenas la polémica por un presunto codazo del Maravilla Martínez a Ayrton Costa.

Aún así, las jugadas de gol de un lado y del otro se extrañaron.

El final dejó un sabor amarguísimo en los locales, que terminaron reprobando al equipo, lo que abrió de nuevo las versiones sobre la salida del técnico Claudio Úbeda.

Dois elementos más que preocupantes son que los silvidos llegaron al capitán del equipo, Edison Cavani y el malestar de la tribuna llegó también al presidente Riquelme. Boca lleva tres partidos sin ganar y promete llegar a una nueva semana con polémicas y pedidos de cambio.