El hallazgo de un resto humano en el barrio Lucila Ortiz marca un punto de inflexión en la búsqueda de Mario García. Tras el marcado positivo de los canes en un cesto de basura, el resto óseo será sometido a pericias de ADN en Buenos Aires para determinar si pertenece al hombre desaparecido hace meses. Entre marchas por justicia y la angustia de una familia que denuncia demoras, la ciencia tiene ahora la palabra final para revelar qué sucedió realmente con Mario “Pato” García en Caleta Olivia.
Personal del Gabinete Criminalístico trabajando en el lugar.
El resto humano encontrado en el interior de una bolsa de basura durante la búsqueda de Mario “Pato” García será llevado a Buenos Aires para ser sometido a pericias de ADN. Asimismo se conoció que el resto resultó ser un hueso largo, por lo que se trataría de la parte de un brazo o una pierna. La investigación llegó a un punto clave y la pregunta que persiste es ¿qué le pasó al hombre de 50 años?
Es necesario remarcar que la bolsa se encontraba dentro de un cesto de basura de una vivienda abandonada de la calle Juan Álvarez. Fue la perra de búsqueda de restos humanos “Hela“, de la División de Canes de Comodoro Rivadavia, la que marcó la bolsa con el resto. A su par, se trabajó con la perra de búsqueda de personas “Canela“, de Canes de Pico Truncado, quien colaboró en rastrillajes. Antes de eso se hizo un allanamiento en zona de chacras.
Las tareas fueron encabezadas por personal de la División de Investigaciones de las ciudades caletense, Puerto Deseado y Río Gallegos, que componen la Comisión Investigadora dirigida por el comisario mayor Luis Poblete. Los investigadores habían buscado pistas en la casa de Mario, en una remisería y, con la colaboración de un chofer, habían hecho procedimientos en dos casas de la calle mencionada anteriormente, pertenecientes a una pareja amiga del desaparecido.

“Pato”, como era conocido en la localidad de Caleta Olivia, fue visto por última vez el 8 de diciembre del año pasado en el barrio 2 de Abril, donde tenía un departamento y vivía solo. Testigos dijeron haberlo visto subiendo a una camioneta y caminando por la vía pública. Gisella Cruz, la hermana, denunció la desaparición el 10, aunque hubo un rastrillaje, la familia siente que se perdió tiempo y no hubo compromiso en la búsqueda.
Su familia sigue a la espera del los resultados de las medidas ordenadas por el Juzgado de Instrucción Penal N° 2 que son materializadas por la comisión y del cotejo de los ADN de Mario con el del cráneo hallado en un descampado el 21 de enero pasado. Los allegados al hombre mantienen esperanzas por el trabajo de los investigadores y del juez Villalon Lezcano.
Finalmente, a horas de la tarde de este viernes, la familia va a realizar una marcha en búsqueda de “verdad y justicia” por el caso de Mario “Pato” García. Gisella había comentado la necesidad que tienen los cercanos de conocer qué sucedió realmente con su hermano, ausente hace casi tres meses, y lo importante que es el acompañamiento de la comunidad en estos casos.
Con información de La Opinión Austral.








