“Qué nacieron hijos nuestros, hijos nuestros morirán”. El canto de la tribuna remarca paternidades, las profundiza, las deja en claro. Aunque muchas veces la génesis resulte diferente. Aunque lo contemporáneo lo ratifique. Un poco de eso pasa con la historia de Boca-Racing, uno de los clásicos más antiguos del fútbol argentino. Más veinte (+20) a favor del Xeneize, dicen las estadísticas frías, 94 a 74 triunfos, con 53 empates sobre un total de 221 partidos. Y es un dato de la realidad. Pero si se desmenuza década por década, la percepción cambia.
Los hinchas de Racing tienen una certeza, en la última década o en los últimos años, ganaron más de lo que perdieron. Los hinchas de Boca, en cambio, saben que la historia los favorece, que desde siempre hubo paternidad, que están acostumbrados a ganar aún en tiempo de crisis. Este viernes, otra vez estarán frente a frente, en la Bombonera, por la fecha 6 del Torneo Apertura 2026 y seguramente se escuchará una vez más el grito de la hinchada local: “Hijos nuestros”.
Lo concreto es que durante medio siglo la paternidad fue de Racing y Boca revirtió la situación a partir de la década del 70. Los primeros cuatro encuentros oficiales fueron cuando los dos pugnaban por llegar a la Primera División. Sí, ambos jugaban en lo que hoy conocemos como Primera Nacional, pero en aquella época era Segunda o Intermedia. Un partido en 1908, dos en 1909 y otro en 1910. Los cuatro los ganó el equipo de Avellaneda, que todavía no era Academia. Ese último año, 1910, logró el ascenso a Primera y recién en 1913 recibió el apodo que aún lo acompaña porque “daban cátedra”. Fue en 1913 también el primer año de Boca en la máxima categoría. Esas temporadas hubo mayoría de triunfos académicos y desde 1908 hasta 1920, tras 12 encuentros, Racing había ganado 10 y Boca apenas dos.
Racing estiró su paternidad durante la década del 30 y llegó a un pico de 10 partidos de diferencia tras vencer 3 a 0 el 27 de mayo de 1934, tras hilvanar seis victorias seguidas. Y terminó esa etapa con 23 victorias contra 14. La diferencia se fue achicando hasta tres al finalizar la década del 60, con 45 triunfos de Racing contra 42 de Boca.
La transición fue rápida: Boca ganó los primeros cuatro partidos de la década del 70 (2-1 y 2-0 en el Metro 71,, 2-0 en el Nacional 71 y 1-0 en el, Metro 72), Racing igualó tras vencer 3-1 en la revancha del Metro 72, y desde el 3 de diciembre de 1972 en el Cilindro, el Xeneize nunca volvió a estar abajo en el historial. Y lo fue estirando.
Al terminar la década, quedó seis arriba (53 a 47), en los 80 estiró a 15 la diferencia (65 a 50), en la última década del siglo pasado, aumentó a 18 (72 a 54), en la primera de éste, a 22 (83 a 61). Y a 24 tras los últimos partidos de 2000. Ahora la diferencia es de 20 partidos.
El pico de la diferencia de los de azul y oro ocurrió tras el 2-1 en el estadio General Perón del 9 de marzo de 2014, con goles de Sánchez Miño y Cristian Erbes y con Carlos Bianchi en el banco. Tras esta victoria, Boca llegó a 27 victorias la distancia en el historial. Y desde entonces se achicó a 20, no es poco para torcer una parte de la historia. Tras ese 1-2, Racing ganó los siguientes tres encuentros.
Se podría decir que para la Academia, los últimos 10 años fueron una “década ganada”. Entre 2015 y 2025, jugaron 25 partidos, Racing ganó 11 y Boca apenas 5, con nueve empates, de los cuales, vale decir, tres se definieron por tanda de penales y dos de ellos se impuso el Xeneize. Otra lectura recortada es que desde los últimos 20 partidos (2017-2025), la Academia ganó 9 y solo perdió 3. O de los últimos 30 encuentros, la diferencia es de 13-8.
Resulta difícil remontar un historial tan adverso, pero los hinchas de Racing se acostumbraron a festejar seguido en los últimos años, aunque el grito de “hijos nuestros” les duela como una puñalada.








