En las puertas de la planta de neumáticos Fate en San Fernando, el clima es de absoluta tensión y desolación tras confirmarse que más de 900 familias perderán su sustento económico. Uno de los rostros de este conflicto es Jorge Ayala, quien ingresó a la fábrica en 1993 y hoy, tras media vida dedicada a la producción, se encuentra en una situación de incertidumbre total.
Cierre de Fate
“Hace 32 años que estoy trabajando, entré en el 93 hace bastante tiempo. Una bronca, una bronca incontenible, toda mi vida acá dentro dando todo, dejando muchas cosas de lado, sacrificando, aguantando cambio de sistemas, explotaciones, aguantándome todos los años 90 que me reventaron en la máquina”, recordó Ayala.
“Es de no creer que un empresario de estas características, de la magnitud de Madanes con un holding, dueño del lugar, dueño de represas en el sur, dueño de parques eólicos hoy diga que no tiene para sostener a los trabajadores porque vende cuatro cubiertas menos”, agregó en declaraciones a Radio 10.
“La verdad que es un ser despreciable en ese sentido porque no se puede tratar así a los trabajadores que te hicieron rico. No quiero decir malas palabras pero es un desastre lo que está sucediendo con nosotros y no se puede tolerar, no podemos permitir quedarnos sin trabajo”.
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Despidos
Además el obrero hizo hincapié en la extrema dificultad que representa reinsertarse en el mercado laboral a su edad: “yo tengo repito 32 años de fábrica, voy a cumplir 55 años ¿dónde cuernos voy a volver a trabajar? No voy a tener otra oportunidad, soy viejo para el mercado laboral pensaba que me iba a jubilar aquí. Yo tenía esa cosa de laburante normal pero evidentemente Madanes y junto con este gobierno de miércoles hacen que esto suceda con los trabajadores”.
“Yo tengo que subsistir, yo tengo que vivir, yo tengo que tener laburo, yo todavía tengo que seguir viviendo. Entonces no quiero ser un muerto social, esa es la la cuestión”, remarcó.
Críticas a la gestión de Milei
“Obviamente hay industricidio. Estamos padeciendo eso justamente. Ahora bien una cosa es que haya industricidio, que sea el gobierno y los empresarios entonces que se sienten a discutir y arreglar a poner las cuentas en claro. Si un un impuesto más, un impuesto menos, una importación más pero los laburantes no podemos ser lo que paguemos el plato roto. Sin laburo no somos nada“, concluyó.








