A medida que se acerca el Mundial de fútbol de 2026 en Estados Unidos, crece una ansiedad inesperada entre miles de argentinos: sacar o renovar la visa a tiempo. Pasajes, hoteles y sedes ya están en el radar, pero hay un factor menos visible que empezó a pesar cada vez más en los trámites migratorios y que no figura en ninguna checklist oficial: el control de las redes sociales.
Desde hace varios años, Estados Unidos exige que quienes solicitan una visa informen sus redes en los formularios migratorios, incluso, en algunos casos, que las pasen a modo público si son privadas. Sin demora, surgió un servicio específico: plataformas que usan inteligencia artificial para analizar la huella digital y detectar publicaciones, interacciones o apariciones online que podrían complicarte el trámite.
Una propuesta es Social Mirror, una herramienta creada por el argentino Matías Simone, cofundador de la empresa WeCheck AI. La idea, explica, no es prometer atajos ni resultados mágicos, sino evitar sorpresas.
“Hoy por hoy los trámites migratorios hacia Estados Unidos requieren que des tus redes sociales, así que no sería ‘por si las miran’, más bien sería ‘cuando las miren’. Lo que buscamos es ayudar a mejorar tus chances de que te den la visa”, dice a Clarín.
Simone compara el proceso con revisar un currículum antes de enviarlo. Pero con una diferencia clave: la huella digital no siempre está bajo control de la persona.
“Nos gusta decir que hoy todos tenemos dos currículums: uno es el que armás vos para presentarte, y otro es el que crean los algoritmos. Ese segundo no lo ves, no lo controlás y está disperso en múltiples redes, con posteos viejos, likes, shares y menciones que se acumulan durante años”, explica.
La plataforma busca, justamente, ordenar ese rompecabezas. Primero le pide al usuario que en la configuración ponga todas sus redes como públicas (si no, la IA no puede entrar), y después analiza los perfiles de una misma persona, detecta patrones y marca lo que podría generar revisiones adicionales por parte de autoridades migratorias. No borra contenidos ni accede a mensajes privados.
“Nosotros presentamos las red flags (banderas rojas). Después, qué hace el usuario con eso es decisión personal: si lo borra, lo matiza o lo deja tal cual”, cuenta.
Qué exige la Embajada de EEUU con tus redes
“El proceso de visas de Estados Unidos incluye exhaustivos controles de seguridad, ya que una visa estadounidense es un privilegio, no un derecho”, explica a Clarín un vocero de la embajada de EEUU en Argentina.
Como parte de este proceso, detalla, desde 2019 todos los solicitantes de visas inmigrantes y no inmigrantes deben proporcionar sus identificadores de redes sociales en los formularios de solicitud.
“Esta información se utiliza como uno de los múltiples elementos del proceso de evaluación y verificación de antecedentes. Todos los solicitantes de visa, independientemente de la categoría, están sujetos a un control de seguridad continuo: desde el momento en que presentan la solicitud, durante la adjudicación y durante toda la vigencia de cualquier visa que se les otorgue”, sigue.
Sin embargo, el requisito de ajustar la configuración de privacidad de las redes sociales a “público” no se aplica a todos los tipos de visa.
“Desde junio de 2025, se ha indicado a los solicitantes de visas no inmigrantes F, M y J (destinadas a estudio, capacitación e intercambio cultural) que hagan públicos sus perfiles en redes sociales para facilitar controles adicionales. A partir del 15 de diciembre, este requisito se amplió para incluir a los solicitantes de visa H-1B y a sus dependientes (H-4), (son las visas de trabajo)”, aclara.
¿También “miran” las redes por visas de turismo? “Los solicitantes de visas de turismo (B-1/B-2) deben proporcionar sus identificadores de redes sociales, pero actualmente no se les indica que modifiquen la configuración de privacidad de sus cuentas a público”.
“Aunque tengas visa, en una revisión te pueden mirar la huella digital buscando red flags, y eso puede derivar en demoras o preguntas extra”, señala Simone.
El alcance de ese “espejo social” sorprende incluso a quienes creen tener todo bajo control. El propio creador del servicio cuenta que, al analizar su huella, apareció en un video de YouTube grabado por un streamer durante unas vacaciones en México. “Yo ni sabía que existía, pero mi cara estaba ahí”, relata. Es uno de los ejemplos que usa para mostrar hasta qué punto la identidad online excede lo que uno publica de manera consciente.
En la Argentina, no es la única opción que circula entre quienes buscan prepararse antes de un trámite migratorio.
A nivel internacional también existen plataformas como VisaProfileScan, que ofrecen análisis de redes sociales orientados específicamente a solicitudes de visa para Estados Unidos. Aunque no son desarrollos locales, aparecen cada vez más mencionadas en foros y comunidades de viajeros que quieren entender cómo se ve su perfil digital desde afuera. Clarín intentó contactarlos y no obtuvo respuesta.
Las redes sociales dejaron de ser un espacio personal para convertirse en una fuente que gobiernos y organismos usan como complemento de los datos formales. Un comentario sacado de contexto, una broma vieja o una interacción polémica pueden no tener peso por sí solas, pero sí abrir la puerta a más preguntas en una entrevista consular.
En ese contexto, el Mundial funciona como acelerador. “Notamos que tenemos muchos más accesos cuando hablamos de contenido relacionado con el Mundial. Ya venía creciendo el interés, pero el evento acelera este tipo de adopción, sobre todo por el flujo migratorio que se espera”, dice Simone.
Su servicio se ofrece con precios regionalizados: en la Argentina, la suscripción mensual ronda los $ 15.000 (por si además del perfil para la visa se elige escanear la huella digital para entrevistas laborales, o para citas) y también existe la opción de pagar una única revisión, por $ 19.000.
¿Cuánto tarda el escaneo, análisis y diagnóstico de todos nuestros años en las redes sociales? “Depende de lo grande que sea tu huella digital, pero normalmente son 5 minutos”, cierra.
Las red flags
Como en toda ventanilla de migraciones, en las redes sociales hay una serie de “contenidos” que encienden las alarmas. Frases de antisemitismo o apoyo a organizaciones terroristas son las primeras red flags -blanqueadas- que detectan tanto los agentes estadounidenses como los servicios de “chequeo de perfil” con IA.
Otra de ese estilo es la evidencia de haberse quedado más tiempo del permitido en Estados Unidos. Esto es fácilmente detectable por fechas en los posteos, o comentarios que lo digan expresamente.
También está el contenido crítico que busca particularmente la IA en plataformas como las creadas por el argentino, que en la actualidad refieren a la participación en protestas o activismo político considerado “sensible” para el gobierno de Estados Unidos.








