En un contexto económico donde la velocidad y precisión de la información financiera pueden marcar la diferencia, las empresas argentinas están reconociendo una verdad incómoda: sus áreas de finanzas operan con procesos que pertenecen al siglo pasado. La automatización del área financiera mediante inteligencia artificial ha dejado de ser una opción futurista para convertirse en una necesidad estratégica.
Los directorios y accionistas enfrentan una realidad recurrente: cuando reciben los reportes financieros, la información ya está desactualizada. Los procesos manuales pueden demorar meses, un lapso durante el cual el contexto del negocio puede haber cambiado drásticamente.
“En Argentina, con la volatilidad cambiaria y la inflación, tomar decisiones con información del mes pasado es como manejar mirando por el espejo retrovisor”, explica Karina Rasic, especialista en transformación digital financiera. “Los accionistas necesitan datos en tiempo real para evaluar riesgos y oportunidades.”
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La IA como solución estratégica
La inteligencia artificial puede procesar facturas, conciliar cuentas y generar reportes sin intervención humana, reduciendo el tiempo de cierre de semanas a días. Los sistemas modernos analizan patrones de gastos, predicen flujos de caja e identifican anomalías, mientras producen dashboards que los accionistas pueden consultar en tiempo real.
Para los stakeholders, la automatización representa múltiples ventajas: información actualizada para evaluar retornos, identificación temprana de problemas y mejor transparencia. Las empresas que implementan automatización financiera reducen sus costos operativos entre 30% y 40%, liberando recursos para actividades estratégicas.
Los datos: el fundamento esencial
“Lo verdaderamente crítico para implementar estas tecnologías exitosamente son los datos”, advierte Rasic. “Sin datos limpios, estructurados y confiables, cualquier sistema de IA es inútil. Las empresas deben primero ordenar su casa: estandarizar procesos, digitalizar información histórica y establecer protocolos de calidad de datos.”
La implementación requiere superar obstáculos como la resistencia al cambio y la inversión inicial. Sin embargo, el verdadero costo está en no modernizarse. Las empresas que no lo hagan perderán competitividad y la confianza de sus accionistas.
Grandes corporaciones argentinas ya están cosechando beneficios: sus directorios reciben reportes interactivos mientras sistemas de IA generan proyecciones que antes requerían semanas de trabajo.
La pregunta para las empresas ya no es si deben automatizar sus finanzas, sino cuándo comenzarán. Ofrecer información financiera precisa y oportuna a los accionistas no es solo una ventaja competitiva: es una obligación que la tecnología finalmente hace posible cumplir.








