Un descubrimiento podría marcar el rumbo de una pieza museológica que se encuentra en Argentina: se trata del sarcófago que se exhibe en la muestra Ciencia y Fantasía. Egiptología y Egiptofilia en la Argentina, en el Museo Nacional de Bellas Artes, de gran éxito con casi 200.000 visitantes en cuatro meses. La muestra exhibe una caja de cristal que contiene una momia masculina que probablemente tenga una antigüedad de casi 5000 años.
Hasta el momento se creía que el cuerpo podría ser de un soldado, de un agricultor o campesino, que con dinero se permitió la travesura de hacer tallar en su sarcófago, el llamado portabarbas, atributo de mando que solo pueden usar los faraones y el dios Osiris.
Esta curiosidad despertó dudas en unos investigadores sobre la verdadera jerarquía a raíz del ataúd austero: podría tratarse de un sacerdote o bien de un faraón de las primeras dinastías, cuando el reino aún se estaba consolidado.
Una momia masculina
La momia masculina fue adquirida en 1888 por Dardo Rocha, luego de ser gobernador bonaerense y fundador de la Ciudad de La Plata junto con otros tres objetos egipcios: una momia femenina y una aparente momia de un niño, esta última, también exhibida en la expo. Las tres piezas fueron compradas al museo de Bulaq, en Egipto.
El museo platense, propietario del mencionado féretro de sicomoro que mide 50 centímetros alto por 180 centímetros largo y otros 50 centímetros de espesor, prestó el sarcófago para la exposición en el Bellas Artes, siendo la pieza más atractiva de las 180 que se exhiben en el Pabellón de exposiciones temporarias.
Según la descripción que figura en la muestra, el ataúd pertenece al llamado período tardío (684-305 a.C.) o ptolemaico (303-30 a.C.), y si bien conserva su aspecto original y los textos sobre el estuco de madera en gran parte se han borrado. Su nombre se lee como “Her Wadj” (Horus Reverdecido).
Amalia Frontini descubrió que el sarcófago se exhibe en Museo de Bellas Artes podría pertenecer a un monarca egipcio renombre llamado Hor Wadj una momia data 2000 años antes Tutankamón cuyo interior aún conserva su esqueleto. Foto: Emmanuel Fernández.En el día de la inauguración, el 18 de noviembre pasado, Amalia Frontini (licenciada en Museología, traductora de Jeroglíficos Egipcios y experta en la materia) y su pareja Víctor Cardoso (también traductor de jeroglíficos) descubrieron un hecho revelador: el sarcófago lleva un portabarbas, objeto de uso exclusivo de los faraones, modificando la postura de que tal vez Hor Wadj pueda ser un monarca egipcio que perteneció a la predinastía y vivió en el año 3300 ac.
Sería un hallazgo significativo, sólo comprobable si el Museo de Ciencias Naturales de la Plata realizara un estudio de carbono 14 para determinar si Hor Wadj es realmente un faraón o no; un hombre del estado egipcio que vivió hace 5000 años. Si se comprueba este análisis, el faraón más antiguo de todos estaría en la Argentina.
Clarín convocó a Frontini y a Cardoso al museo de Bellas Artes, quienes estuvieron nuevamente junto al sarcófago de Hor Wadj. En una entrevista exclusiva, brindaron detalles sobre este hallazgo que podría tener gran impacto mundial.
–¿Qué pasó el día de la inauguración de la exposición sobre Egipto en el Bellas Artes?
–Amalia Frontini: El 18 de noviembre nos quedamos paraditos detrás de esta cápsula de cristal. De repente, observé que Víctor cambió su bastón a su mano izquierda, colocó su mano derecha por debajo del mentón y la estiró hacia abajo. Inmediatamente me di cuenta de su mensaje. No debería haber un sarcófago que tenga un portabarbas si su dueño no fuese un faraón. Además, esta momia fue el motivo de mi tesina para graduarme como licenciada en Museología. Entonces, pensé: “¿Cómo no me di cuenta? ¿Cómo puede ser que los expertos del museo cometieron los mismos errores que yo?”.
–Víctor Cardoso: Estamos viendo el exterior de una caja de madera, pero adentro hay un ser humano vendado que tal vez fuera el hombre político más importante de aquellos tiempos. Gracias a las tomografías podemos ver por debajo de las vendas, no solo la piel y los huesos, sino todas sus características.
–Amalia Frontini: La momia cumple seis de los siete requisitos que un faraón tendría que reunir para ser considerado como tal.
–¿Cuáles son los siete requisitos que debe cumplir para considerarlo un faraón o monarca egipcio?
–Amalia Frontini: Tener un nombre, poseer una Titulatura Real, estar en las llamadas Listas Reales y el féretro debe tener un portabarba. Además, una momia tiene que estar de brazos cruzados y debe contar con un protocolo de embalsamamiento real. Por último, la momia de un Faraón debe mostrar que está emasculado: es decir, que no lleva su pene unido al cuerpo. Durante siete días reunimos 58 trabajos científicos de los expertos del Museo de La Plata y del Instituto de Historia Antigua Oriental, además de las investigaciones de los médicos que estudiaron el féretro y la momia con métodos no invasivos. También añadimos artículos periodísticos actuales y otros más antiguos. Lo más importante es que averiguamos que hubo 14 faraones que están en las llamadas Listas Reales de los 400 monarcas egipcios que hubo a lo largo de 3.000 años, que se llaman Wadj.
–¿Buscaron datos por internet?
–Amalia Frontini: No. Tenemos una biblioteca con la mejor colección de diccionarios de jeroglíficos que existen en la Argentina y en América Latina, diccionarios en alemán, inglés, francés y castellano. El Museo de la Plata determinó de manera perfecta que Hor Wadj significa Horus, el que rebrota o reverdece, el que siempre sale de la tierra y vuelve a crecer.
Amalia Frontini (licenciada en Museología, traductora de Jeroglíficos Egipcios y experta en la materia) y su pareja Víctor Cardoso (también traductor de jeroglíficos). Foto: Emmanuel Fernández.–¿Qué nos pueden contar respecto al sarcófago de Hor Wadj?
–Amalia Frontini: Este tipo de sarcófago es muy antiguo y austero, cuando Egipto no era un reino grande, auténtico y verdadero, sino que estaba antes de sus comienzos, lo que se llaman “Los reyes predinásticos”. Descubrimos que hay un faraón que se llama “Uad” (la traducción fonética sería Wadj). Significaría del que por su boca o el que habla todo renace o reverdece.
–¿Entonces, el faraón que ustedes mencionan sería Hor Wadj?
–Víctor Cardoso: Nosotros solo afirmamos que su momia reúne los siete requisitos que una momia real debía poseer. También podría ser un hombre del alto poder político, pero nunca un ciudadano corriente, un hombre sin estirpe.
–¿Cuándo vivió Hor Wadj?
–Amalia Frontini: Podría haber vivido en el año 3300 a.c.
–Víctor Cardoso: según su apariencia, Hor Wadj podría ser su nombre en las Listas Reales, el séptimo faraón del período predinástico. Ello solo sería posible saberlo si se le hiciera la prueba del carbono 14. Si no fuera éste el faraón, hay otros 13 monarcas que también llevan su nombre.
Nosotros solo afirmamos que su momia reúne los siete requisitos que una momia real debía poseer.
–¿Cómo se puede obtener la prueba con el carbono 14?
–Amalia Frontini: Los investigadores opinan que este hombre pudo haber sido un soldado o un campesino o un agricultor, pero las tomografías no muestran cuerpos con marcas, ni lastimaduras, ni resabios de batallas. Tampoco hay muestras de huesos con sobrepeso ni lesiones por tareas pesadas. La Universidad de La Plata tranquilamente puede tomar un pedacito de venda y hacer el estudio. El Museo de La Plata afirma que el sarcófago de Hor Wadj pertenece a los (684-305 a.C.) o al ptolemaico (303-30 a.C.).
–¿Ustedes creen que este hombre pudo haber vivido hace 5000 años?
–Amalia Frontini: Según el Museo de La Plata, podría ser de los siglos V, IV, III, II o I ac. A nadie se le ocurrió tomar un pedacito de venda que tiene adentro del féretro y hacer carbono 14. La Universidad Nacional de La Plata podría hacerlo ahora mismo.
–¿Qué elementos aparecen en la tomografía?
–Amalia Frontini: Con la tomografía se visualizan en capas sobrepuestas, desde lo superficial del sarcófago y de la momia hasta lo profundo. Más de 3.000 imágenes tomadas por Sonia Lesyk y por Eduardo González Toledo en 1980 permiten observar desde la pintura del sarcófago de madera, las vendas, la piel, la masa muscular hasta los huesos, además de los espacios vacíos.
–Víctor Cardoso: Tenemos a Hor Wadj con los ojos abiertos: él nos mira, las cuencas oculares llevan lino y por encima con cera amasada. Sus dos ojos parecen observarnos.
Amalia Frontini (licenciada en Museología, traductora de Jeroglíficos Egipcios y experta en la materia) y su pareja Víctor Cardoso (también traductor de jeroglíficos). Foto: Emmanuel Fernández.–¿Si utilizando el estudio del carbono 14 y con una precisión de 50 años más o menos, usted podría determinar en qué tiempo histórico vivió Hor Wadj?
–Víctor Cardoso: Exacto. Y si agregamos la medicina forense lo tendríamos todo. Sabemos que murió de cáncer de médula y que vivió aproximadamente 50 años.
–¿Podrían establecer al antecesor y sucesor de este supuesto monarca egipcio?
–Amalia Frontini: Si fuera el Wadj del período Predinásticos, el anterior fue Neheb, y el posterior, Mekha. Si fuera el Wadj de la segunda dinastía, el anterior sería Ba-n-Neter, y el posterior, Senta.
–¿Qué diferencias existen entre el sarcófago de Hor Wadj con el de Tutankamón y el de otros faraones?
–Amalia Frontini: La única tumba que la humanidad conoce y no fue saqueada es la de Tutankamón (1342-1325 ac) cuando Egipto era un imperio floreciente: los ataúdes eran ostentosos, tenían oro y llevaban piedras preciosas. En cambio, el de este hombre era de un momento histórico, cuando Egipto era muy austero. El otro monarca cuya tumba no fue saqueada fue Psusennes I. Su ataúd es de plata y su máscara de oro. Fue descubierta en 1939.
Si fue un hombre importante y si su momia es muy antigua como aparenta serlo, el valor histórico cultural sería enorme.
–¿El sarcófago de este supuesto monarca egipcio fue lo que más le llamó la atención de las 180 piezas que hay en la exposición?
–Víctor Cardoso: Para mí, es la pieza más importante de toda la exhibición e insisto: tiene todas las características de un personaje que fue políticamente importante. Ni siquiera Egipto tiene la momia de un soberano de ellos de esa época.
–¿Qué valor cultural tiene este posible descubrimiento?
–Amalia Frontini: Si fue un hombre importante y si su momia es muy antigua como aparenta serlo, el valor histórico cultural sería enorme. Las famosas momias reales como las de los Ramésidas, los Amenofis, entre otros, y las de sus cortesanos, están exhibidos acostados y desvendados debido a que las tumbas fueron saqueadas, se llevaron sus ataúdes y todos sus enseres funerarios. Hor Wadj si fue un hombre de estado, haya sido monarca o súbdito, no tiene ataúd ni momia ultrajada. Ésa es la importancia.
Imágenes de tomografía que dejan ver la cabeza de la momia, tomadas en 1980 por Sonia Lesyk y González Toledo. Foto: gentileza.–¿Por qué esta pieza es la más atractiva de la expo sobre Egipto?
–Amalia Frontini: La muerte siempre es atractiva porque nos alcanza a todos, genera misterios y la religión egipcia fue la que puso en valor la creencia de un más allá: el muerto va a un juicio final para ver si puede volver para reencarnar. El proceso de embalsamado es para conservar el cuerpo y que el alma, cuando vuelve del juicio final, se reconozca y pueda encontrase con sus otros campos sutiles y poder reencarnar.
–¿Podría afirmar que el faraón egipcio más antiguo del mundo se llama Hor Wadj, tiene unos 5000 años y se encuentra en la Argentina?
–Víctor Cardoso: Nosotros no afirmamos nada. Este es un trabajo de investigación en proceso, pero creemos que sería importante descubrir que, ante nuestros ojos, Hor Wadj es el arquetipo de un hombre de estado muy antiguo.
–¿Cómo no se dieron cuenta los egiptólogos del Museo de La Plata?
–Víctor Cardoso: No lo tuvieron en cuenta. Se les pasó.
–Usted, Amalia, que en 1988 había hecho la tesis con el mismo sarcófago, tampoco se había dado cuenta.
–Amalia Frontini: Yo no, pero ahora, sí. Gracias a mi compañero que me advirtió lo del portabarbas en el día de la inauguración. Supongamos que Hor Wadj no sea un faraón: sería mejor pasar vergüenza a que no sea o a que sea y que nadie lo diga.








