¿Le está sacando jugadores Boca a Estudiantes? Primero Ascacíbar, y ahora la novela de Cetré, llena de intrigas y de idas y vueltas, aunque lo único que queda claro es que Estudiantes quiere venderlo. Como también quiso vender a Ascacíbar, y tal vez a otros más. Es decir, no es solo que Boca está comprando sino, sobre todo, que Estudiantes está vendiendo. ¿Por qué? Antes de avanzar con la respuesta podemos establecer una cierta advertencia, un cierto contexto, un cierto fenómeno que influencia sobre la respuesta: hay que saber también leer los silencios. El silencio de los medios deportivos hegemónicos. ¿Por qué no se dice nada sobre la necesidad imperiosa de Estudiantes por vender? Es un silencio atronador. ¿Estará queriendo vender porque, luego de salir campeón, el plantel se le volvió carísimo? Por supuesto que no. La respuesta es otra, muy sencilla, y tan a la vista que vuelve absurdo el silencio que la acompaña. Podríamos nombrarla con dos palabras: Foster Gillet. El fracaso –por no decir desastre– de la operación Foster Gillet (digo operación porque no era solo un asunto económico, sino también ideológico, político, mediático). El desembarco de Foster Gillet es –o fue– una de las puntas de lanza del gobierno de Milei por la privatización del fútbol, posición que obviamente comparte Verón. El asunto Foster Gillet siempre estuvo acompañado de zonas oscuras, falta de transparencia, sospechas de todo tipo. Entre los hechos que se pueden rastrear, aparece un préstamo de Foster Gillet a Estudiantes por 10 millones de dólares, para afrontar gastos diversos. Producto de esa deuda, Estudiantes presentó el año pasado un balance deficitario por primera vez en años. Eso es lo que busca recomponer ahora Verón con la venta de Ascacíbar y otros jugadores. El asunto tiene tantos componentes políticos, que hasta el sitio La PolíticaOnline (especializado, como lo dice su nombre, en política, no en futbol) dio espacio al tema.
Por supuesto que las acciones bélicas (porque todo en esta historia tiene un tono de guerra) se desplazaron hacia otro frente de combate. Así como los medios encubren el fracaso de Verón y Milei (fracaso ideológico y de negocios –porque a esta altura Verón es sobre todo un hombre de negocios– pero hiper exitoso en lo deportivo: el Estudiantes sociedad civil sin fines de lucro es una maquinita de ganar) avanzan con las denuncias contra Tapia y su entorno. Es un frente de combate muy accesible para La Nación +, TN, A24 (porque en los medios deportivos, como ya señalamos en este espacio no hace mucho, no se menciona el tema) y demás medios políticos oficialistas, porque Tapia y su entorno son poco menos que impresentables. Es, como también decíamos, un combate en el que no hay buenos.
Pero no deja de ser interesante volver a hablar de Foster Gillet, en un momento en que nadie lo hace. En ese silencio se juega parte de la zona turbia del ecosistema del fútbol vernáculo.
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