Marcelo Saín, ex ministro de Seguridad de Santa Fe, advirtió que la situación que estalló en esa provincia podría replicarse en otros distritos del país. Según el politólogo, “los policías, particularmente los de baja graduación o de mitad de jerarquía para abajo, no llegan con un salario a fin de mes y entonces están obligados a tener doble empleo”, lo que genera “ausencia de horarios para la profesionalización y la capacitación” y un creciente malestar en las fuerzas. “Esto responde a muchísimas razones, pero particularmente a un contexto en el cual los policías y las policías no tienen un canal como para poder negociar esas condiciones de trabajo con lo que es la patronal”, explicó el Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Marcelo Sain es politólogo, es licenciado en Ciencia Política por la Universidad del Salvador y especialista en seguridad ciudadana. Es profesor e investigador en la Universidad Nacional de Quilmes, fue diputado provincial bonaerense. En el período 2011-2015 fue el primer interventor y creador de la Policía de Seguridad Aeroportuaria entre 2005 y 2009 y subsecretario de Planificación del Ministerio. También se desempeñó como ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe entre diciembre de 2019 y marzo de 2021.
Con toda su experiencia me resulta especialmente interesante, y lo mismo para nuestra audiencia, escuchar su opinión sobre lo que sucedió en Santa Fe, las comparaciones de lo que sucedió en Santa Fe con su momento, todo bien distinto, pero con lo que sucede en su momento en Córdoba, en la época de De la Sota, el temor que podría existir a que lo de Santa Fe se expandiese al resto de las provincias o fuerzas de seguridad del país y el proceso que sufre de deterioro de salarios de fuerzas de seguridad, igual que todos los trabajadores de la Argentina, y qué repercusiones puede tener eso. Uno ve en Brasil cómo continuamente las policías provinciales se amotinan, si podemos llegar a una situación similar.
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Es un tema relevante, yo diría más allá de la coyuntura santafesina, para la democracia argentina, porque, permítame señalar como marco general, la política argentina todavía no ha discutido la cuestión policial. ¿Para qué está la policía en materia de seguridad pública y qué tipo de policía debemos construir? Es cierto, un elemento fundamental que está presente en Santa Fe desde hace mucho tiempo, pero que se pondera, como usted dice, a partir de la crisis económica de los estatales en general en la Argentina, que es la enorme precarización laboral de los policías y las policías.
Esto responde a muchísimas razones, pero particularmente a un contexto en el cual los policías y las policías no tienen un canal como para poder negociar, conversar, acordar esas condiciones de trabajo con lo que es la patronal, que son los gobiernos o las conducciones policiales.
Y esto es un elemento relevante, porque las policías trabajan en una situación de absoluta explotación laboral en cuanto a la cuestión salarial, a tal punto inclusive que el Estado convalida el doble empleo policial. La mayoría de las policías tienen lo que se llama servicio de policía adicional. Significa que el propio Estado, la propia institución policial, administra un servicio de policía privada gestionada por la propia institución.
Con lo cual el Estado está diciendo: “Como no le podemos pagar un salario que hace que usted viva exclusivamente de ese trabajo, le vamos a gestionar trabajos extras cuando usted no está en el servicio ordinario”. Eso es una aberración por donde se lo mire, porque significa que entonces los policías, particularmente los policías de baja graduación o de mitad de jerarquía para abajo, no llegan con un salario a fin de mes y entonces están obligados a tener doble empleo, lo cual implica ausencia de horario de trabajo, ausencia de horarios para la profesionalización y la capacitación, vivir con su familia dignamente.
Yo esto lo conozco muy de cerca, soy hijo de un suboficial de la Policía Federal, ya no está más mi papá, pero ya en los 70 y 80 se lo veía poco por casa, porque justamente tenía siempre doble empleo. Pero hoy esto se ha ponderado desde el momento que la seguridad pasó a ser un tema relevante en el Estado y de repente, las policías empiezan a ocupar un rol central para los gobiernos, pero no se ha trabajado seriamente esto, como también la desprotección en los medios de seguridad de los policías, la recarga horaria.
Todas estas cosas no son objeto de una discusión. Entonces, cuando eclosionan situaciones o tragedias dentro de la institución, se producen este tipo de demandas que son extrainstitucionales, que tratan de ser resueltas a través de la aplicación de un régimen disciplinario que tiene como principal columna vertebral, la defensa de la subordinación, no la prestación eficiente del servicio de seguridad en democracia, sino la subordinación y la superioridad. Y así se van manteniendo, con ese esquema militarizado, policías que tienen un formato institucional y doctrinario de 100 años y que no se han actualizado a los desafíos actuales que tienen que afrontar estas policías en materia de seguridad pública.
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Yo diría que esto es lo que eclosionó en Santa Fe, que además hay otro elemento y es que además estos policías jóvenes, que son los que están en la calle, porque los policías medios para arriba ya no están más en la calle, están en oficinas, en cargos de conducción, estos policías nada más ven un elevado nivel de corrupción.
Corrupción en el manejo de los fondos de la propia institución, inclusive corrupción en el manejo del servicio adicional y de la extensión horaria, y además ven la corrupción de las cúpulas policiales respecto del mundo criminal.
Yo no estoy diciendo nada novedoso si digo que gran parte de las actividades criminales son reguladas por las instituciones policiales y la política consiente esto, lo consiente porque lo que quiere la política de las policías es que gestionen los territorios sin problemas políticos, sin escándalos que vulneren una elección o la estabilidad de un gobierno.
No estamos pensando en la democracia argentina el control del crimen, no conocemos qué pasa en materia criminal como para tener estrategias inteligentes, que además son estrategias que van a llevar siempre una pluralidad mayor que el calendario electoral. Y ahí está, me parece, el intríngulis que no hemos discutido nosotros dentro del peronismo, no han discutido otros partidos políticos, y esta discusión es una deuda pendiente, diría, de toda la democracia argentina.








