A la misma hora que debía hacerse la revisión médica en el Centro de Diagnóstico IMAX, Edwuin Cetré se entrenaba con Estudiantes de La Plata. Cuando todo indicaba que el colombiano sería presentado este miércoles por la tarde en la Bombonera, desde Boca comenzó el run-run de “un estudio privado” que hacía foco en la rodilla derecha del delantero.
Entonces, a pesar de que ya se habían arreglado los números con el conjunto de La Plata y con el propio jugador, Juan Román Riquelme dio marcha atrás. Ahora, ofrece un préstamo con cargo. En estas condiciones, el crédito de Valle del Cauca no se moverá de la capital bonaerense y el domingo, en lugar de jugar contra Platense, será titular en el clásico de las diagonales.
Es cierto que Cetré tiene una cicatriz en la rodilla derecha, producto de una intervención quirúrgica de meñiscos en 2018, cuando el colombiano jugaba en Santos Laguna de México. También, que esa fue la razón que esgrimió Athletico Paranaense para dar de baja la operación el 1 de febrero. La versión que difundió Boca es que realizó un estudio clínico adicional y que su Departamento Médico recomendó no hacer la incorporación.
Ahora, si el jugador no estaba apto físicamente, de acuerdo a este rumor que lanzaron los satélites de Riquelme, ¿por qué estaría dispuesto a incorporar al futbolista por la vía de una cesión? Antes de cambiar el rumbo de la negociación original, hay una cuestión que el presidente xeneize no pudo arreglar: la adquisición del 50% del pase que está en poder del Deportivo Independiente Medellín.
“Algo huele mal en Dinamarca”, deslizó un dirigente desde 57 y 1. La frase shakespereana tenía sentido. Sobre todo, si se analizan los pasos que siguió Boca. El primer llamado se produjo la semana pasada, cuando Marcelo Delgado se comunicó con Agustín Alayes. Los directores deportivos entablaron el diálogo y se avanzó. Juan Sebastián Verón dio el okey. Más allá de la bronca que despertó la situación en la tribuna, potenciada por la salida de Santiago Ascacibar, la Bruja entendía que era necesaria la venta y el jugador quería un cambio de aire.
Después de algún ida y vuelta, se cerraron los números: 3 millones limpios para Estudiantes y un contrato de 4 años para el jugador de 28 años. El problema surgió cuando se intentó acordar con el DIM, dueño de la otra mitad de la ficha. Boca ofreció 1 millón de dólares y el pase de Agustín Martegani, quien no es tenido en cuenta por Claudio Úbeda. Los dirigentes paisas respondieron de manera negativa. Por empezar, no tenían una plaza de extranjero disponible y ya estaba avanzado el torneo. El club de Medellín, además, necesita cash.
Riquelme, por otro lado, quería liberar un cupo. Una pronta salida de Martegani le habría dado un plazo extra para incorporar otro jugador, independientemente de Cetré, que podía llegar por la lesión de Rodrigo Battaglia, operado del tendón de Aquiles, quien estará fuera de las canchas por los próximos ocho meses.
Como advertía que la situación de Cetré se complicaba, hubo un sondeo a Benjamín Rollheiser, ex River, Estudiantes y Sporting de Lisboa, actualmente en Santos de Brasil. La cotización espantó a Riquelme y compañía: los brasileños pidieron 15 millones de dólares para desprenderse del extremo de 25 años.
Cetré es un jugador que Boca pensó para reemplazar a Exequiel Zeballos, quien se desgarró el bíceps femoral de la pierna izquierda, una lesión que lo dejará entre 30 y 45 días afuera de las canchas. Y muy a pesar de la antigua operación de meniscos, el colombiano jugó 86 partidos, con 12 goles y 12 asistencias en las últimas dos temporadas. Además, ganó cuatro títulos (Copa de la Liga, Torneo Clausura y dos Trofeos de Campeones).
El lunes, en ocasión del partido que Estudiantes jugó con Riestra, el colombiano estuvo en el estadio UNO y pasó por el vestuario a despedirse de sus compañeros. Su representante, Giancarlo Uda, estaba a punto de volar para Buenos Aires y canceló su pasaje.
La situación no parece tener retorno. Cetré, que jugó para el equipo que iniciará el choque con Gimnasia, continuaría en Estudiantes, que deberá renovarle su contrato, ya que vence a fin de año. ¿O será que Boca espera que el jugador quede libre para negociar más adelante? Todo es posible en la dimensión de Román.








