“Lesiones craneales y cerebrales graves”. Esta es la causa de muerte de la mayoría de los 15 migrantes afganos que perdieron la vida la semana pasada en el Egeo tras el naufragio de la embarcación neumática en la que viajaban clandestinamente, según los informes de las autopsias, a los que ha tenido acceso Reuters. Otros documentos judiciales indican “lesiones torácicas asociadas” o “lesiones craneales y cerebrales y posterior ahogamiento”, es decir, que la mayoría murió por traumatismos en la cabeza y no por ahogamiento. Las conclusiones de las autopsias aumentan aún más el misterio que envuelve a un naufragio que desde el principio ha presentado numerosos interrogantes. La investigación ordenada por la Fiscalía sigue abierta.
El hundimiento de esta patera el pasado 3 de febrero frente a las costas de Quíos es uno de los accidentes con más muertos que se han registrado en aguas griegas en los últimos años, solo por detrás del naufragio en junio de 2023 del Adriana, un pesquero que se hundió cuando iba cargado con más de 700 migrantes a bordo, de los que solo sobrevivió un centenar.
El suceso se produjo de noche, cuando una patrullera de la Guardia Costera griega colisionó con una lancha que transportaba a 40 personas y que a causa de ese choque acabó volcando. Además de los 15 muertos, resultaron heridos tres guardacostas y 24 migrantes —entre ellos ocho niños de entre 1 y 15 años— y dos mujeres embarazadas sufrieron abortos espontáneos.
En declaraciones a los medios locales, los médicos del hospital donde los críos están ingresados detallaron que algunos heridos presentaban fracturas de huesos, heridas traumáticas en la zona abdominal y en la cabeza, coincidiendo con los resultados de las autopsias de los fallecidos.
Vangelis Kirithras, uno de los buzos voluntarios de rescate que se encontraba en el lugar, declaró a Reuters la semana pasada: “Lo primero que vimos fue una lancha inflable que estaba llena de cadáveres en su interior”. Los rescatistas describen la lancha como sobrecargada.
La Guardia Costera declaró que la barca clandestina cambió de rumbo bruscamente y chocó con ellos en circunstancias aún desconocidas. Cinco supervivientes de la patera dan otra versión, sin embargo, pues aseguran que los guardacostas no les dieron indicación alguna y por eso no cambiaron de rumbo. Durante las tareas de rescate, los buzos encontraron cadáveres dentro de la neumática.
El Gobierno ha expresado su confianza en los argumentos de la Guardia Costera y culpa a las redes de tráfico de migrantes del siniestro. Vassilis Kikilias, ministro de Marina Mercante, informó el viernes ante el Parlamento de que la cámara de la patrullera se desactivó por la colisión, pero sostuvo que no habría registrado grabaciones nítidas del impacto ni aunque hubiera estado activa, debido a las limitaciones a la hora de obtener imágenes en la oscuridad a larga distancia.
En la misma sesión parlamentaria, el diputado del Parlamento europeo Kostas Arvanitis exigió la publicación de cualquier grabación que exista. “La persecución, la colisión y las lesiones dan testimonio de un incidente muy violento”, advirtió
Un detenido
La investigación policial ha llevado por ahora a la detención de un ciudadano marroquí de 31 años que viajaba en la embarcación. La policía lo ha señalado como la persona que manejaba el timón y que trabajaba para los organizadores del viaje, y ha sido acusado formalmente de tráfico de migrantes, de provocar un accidente mortal y de entrar ilegalmente en Grecia.
El detenido, que está en prisión preventiva, ha negado esos cargos y defiende que él era un pasajero más que también pagó por su pasaje; en concreto, 3.000 euros que sus padres abonaron a un hombre de habla turca, han explicado sus abogados. Uno de ellos, Dimitris Houlis, afirmó que seis de los supervivientes declararon que no podían identificar al detenido como el timonel, según recoge el periódico griego Ekathimerini. “Si nuestra intención es complacer la opinión pública, entonces no hay necesidad de una investigación judicial. El único testigo que sí lo identificó ha abandonado la isla”, lamentó Houlis.
Grecia, que recibió más de 800.000 migrantes y solicitantes de asilo durante la crisis de refugiados de 2015, ha aprobado leyes migratorias muy estrictas en los últimos años, por ejemplo, aumentando las penas de prisión para condenados por tráfico, pero también para los voluntarios y trabajadores humanitarios y sus organizaciones, así como para los propios migrantes. Este endurecimiento ha suscitado las críticas de los partidos de oposición de izquierdas y de parte de la sociedad civil. En 2025, la ruta del Mediterráneo oriental registró unas 54.000 llegadas irregulares, un descenso del 27% con respecto al año anterior, según la Agencia Europea de Guardia de Fronteras y Costas (Frontex).








