lágrimas y gritos de dolor para la reina del esquí alpino

lágrimas y gritos de dolor para la reina del esquí alpino

Lindsey Vonn era la reina del esquí alpino en estos Juegos Olímpicos de Invierno 2026. En Milán-Cortina d’Ampezzo, la estadounidense buscaba agigantar su leyenda a los 41 años y se ilusionó con repetir la medalla dorada después de un sábado en el que terminó tercera en los entrenamientos. Pero este domingo, la deportista que tiene una rodilla de titanio y otra con rotura de ligamentos cruzados hace una semana con la que igualmente decidió competir, sufrió una aparatosa caída en la pista Tofana de la estación de los Dolomitas.

Había sorprendido Vonn con su performance en las prácticas. De hecho, en el momento de la caída la competidora con el dorsal número 13 lideraba la prueba con su compatriota Breezy Johnson, actual campeona mundial de la disciplina, con cuatro centésimas de ventaja sobre la alemana Emma Aicher.

Vonn se cayó tras un salto en la parte alta -en el primero de los cinco sectores- después de enganchar su bastón de la mano derecha con una de las banderas de la pista Tofana, de la que tuvo que ser evacuada en helicóptero, ante la mirada atónita de todos los presentes.

En el momento de la caída de Lindsey -que salió con el dorsal 13- lideraba la prueba su compatriota Breezy Johnson, actual campeona mundial de la disciplina, con cuatro centésimas de ventaja sobre la alemana Emma Aicher.

Vonn, una de las más grandes figuras de toda la historia del esquí alpino, que, con la rodilla derecha de titanio volvió a ganar a los 41 años -tras haber regresado a la competición cinco temporadas después de retirarse-, se lesionó el pasado viernes al caerse en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza) y, a pesar de sufrir rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda -en la que también tiene dañado el menisco-, había anunciado el pasado martes que iba a competir en las pruebas olímpicas.

La campeona de St.Paul (Minesota), que cuenta 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso -dos esta temporada-, se había probado en el entrenamiento del viernes, que concluyó, sin aparentes problemas, con el undécimo tiempo.

Lindsey, Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019, y con once medallas en grandes eventos, incluido un oro olímpico -hace 16 años, en los Juegos de Vancouver, Canadá)- y dos oros mundiales -hace 17, en Val d’Isere (Francia)- había sido tercera en el ensayo del sábado.

Este domingo buscaba una nueva gesta, pero, por desgracia, terminó tendida en la nieve, con lágrimas y gritos de dolor, antes de ser evacuada en helicóptero a un hospital, con lo que se acabó, de la forma que nadie deseaba, su participación en estos Juegos Olímpicos.