Con Pakistán en estado de conmoción por el terrible atentado terrorista en la mezquita chií Imam Bargah Qasr-e-Khadijatul Kubra, en Islamabad, este sábado comienzan a realizarse los funerales de los 31 muertos de ese ataque, que tambien dejó 169 heridos, muchos en estado de extrema gravedad.
El demencial grupo Estado Islámico (EI) se adjudicó el ataque, que ocurrió durante las oraciones del viernes, cuando la mezquita se encontraba llena de gente.
“El atacante fue detenido en la puerta y se inmoló”, le dijo a la agencia AFP una fuente de seguridad. Un testigo llamado Muhammad Kazim, de 52 años, contó que “hubo una explosión extremadamente potente, que destruyó el edificio cuando los fieles comenzaban a orar“; por su parte, otro de los testigos, identificado como Imran Mahmood, señaló que vio un intercambio de disparos entre el terrorista y el personal de seguridad en la mezquita.
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Según contaron, “el atacante suicida intentaba avanzar, pero uno de nuestros voluntarios heridos le disparó por la espalda, impactándolo en el muslo”. En ese momento, “el hombre detonó los explosivos”.
Periodistas de la agencia AFP contaron que vieron, en un hospital, a numerosas personas, incluidos niños, siendo llevadas en camillas; mientras médicos y transeúntes ayudaban a descargar a víctimas con la ropa ensangrentada de la parte trasera de ambulancias y otros vehículos. Amigos y familiares de los heridos pedían ayuda, con fuerzas de seguridad armadas rodeando la mezquita.
El primer ministro Shehbaz Sharif aseguró que los culpables intelectuales del atentado serán identificados, detenidos y llevados ante la justicia; por su parte, el viceprimer ministro Ishaq Dar definió lo ocurrido como “un atroz crimen contra la humanidad y una flagrante violación de los principios islámicos”.
El atentado se produjo mientras las fuerzas de seguridad pakistaníes luchan contra movimientos insurgentes en las provincias del sur y el norte, en la frontera con Afganistán.
La violencia que golpea a Pakistán
Pakistán es una nación que cuenta con una mayoría sunita, por ese motivo los chiítas, que representan entre el 10% y el 15% de la población, fueron víctimas de ataques en toda la región durante años.
El último atentado suicida en Islamabad había ocurrido en noviembre del año pasado, frente a un tribunal, y le costó la vida a 12 personas, hiriendo a decenas; además, la semana pasada, en Baluchistán, los ataques reivindicados por insurgentes separatistas le costaron la vida a 36 civiles y a 22 agentes de seguridad, lo que generó una serie de contraoperaciones donde, de acuerdo a la versión oficial, las fuerzas de seguridad mataron a casi 200 militantes.
El ataque de este viernes contra la mezquita Imam Bargah Qasr-e-Khadijatul Kubra fue el más mortífero ocurrido en la capital pakistaní desde septiembre de 2008, cuando 60 personas fallecieron como consecuencia de la explosión de un camión bomba suicida que arrasó gran parte del hotel cinco estrellas Marriott.
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