Este jueves se celebra la segunda y última jornada del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 en Panamá, organizado por CAF-banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, con el apoyo del Grupo Prisa (editor de EL PAÍS) a través del foro World in Progress (WIP). Una cita pensada principalmente para afianzar lazos comerciales que se convirtió en una cumbre multilateral regional de alto contenido político, un necesario Davos latinoamericano. Siete jefes de Estado, un presidente electo y 6.000 invitados debatieron el miércoles sobre el papel de América Latina en el nuevo mundo.
La segunda jornada, desarrollada el jueves, comenzó con las palabras de Mayer Mizrachi, alcalde de la Ciudad de Panamá, que llegó al cargo con el Partido Popular, movimiento de origen cristiano. “Quiero proponer la ampliación de este foro para que no solo sea para presidentes y los negocios”, dijo. “Sino también para los alcaldes de las ciudades de Latinoamérica y el Caribe”, continuó, explicando que su administración se inspira en lo que han hecho líderes de otras metrópolis como los colombianos Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, Alejandro Char, alcalde de Barranquilla, y Carlos Galán, alcalde de Bogotá.
A lo largo de las mesas también participaran el presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian; su vicepresidente, Fernando Carrillo, y el director de EL PAÍS, Jan Martínez Ahrens, que entrevistará al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz.
El eje será el mismo: la necesidad de encontrar una voz propia para América Latina ante un mundo cada vez más convulso. Si en el siglo pasado la estrategia era la de un frente de “países no alineados”, que incluía a gobiernos de todo el mundo disconformes con el reparto del mundo impuesto por Estados Unidos y la Unión Soviética, la nueva realidad parece converger hacia una alianza regional que lime las diferencias internas.
Las sesiones pueden seguirse en vivo en las plataformas de EL PAÍS.








