Europa celebra el “progreso” en el plan de paz para Ucrania, pero advierte de que aún quedan grandes cuestiones sin resolver | Internacional

Europa celebra el “progreso” en el plan de paz para Ucrania, pero advierte de que aún quedan grandes cuestiones sin resolver | Internacional


Estados Unidos y Ucrania avanzan hacia un principio de acuerdo sobre el plan de paz que busca poner fin a la guerra imperialista lanzada por Rusia en febrero de 2022. Ambas partes hablan de grandes progresos tras una intensa y apresurada reunión de alto nivel el domingo en Ginebra (Suiza), en la que la delegación ucrania estuvo apoyada por representantes europeos.

“Como resultado de las conversaciones, las partes elaboraron un marco de paz actualizado y perfeccionado”, señala una declaración conjunta de Washington y Kiev emitida de madrugada y que remarca que “cualquier acuerdo futuro debe respetar plenamente la soberanía de Ucrania”.

Sin embargo, persisten dudas sobre cómo se sostiene ese nuevo marco, que todavía no se ha hecho público y que toma como base el controvertido plan de paz ruso-estadounidense de 28 puntos. Este borrador, redactado al margen de Ucrania y de los Veintisiete, cruzaba líneas rojas para el país invadido, como la cesión de territorios, el veto para entrar en la OTAN e incluso una considerable rebaja en su ejército.

Medios como el británico Financial Times o el ucranio RBC han informado que el documento ha sido reducido hasta en nueve puntos, y no solo en los asuntos más difíciles de aceptar por Kiev, informa Cristian Segura. También han quedado en suspenso las cláusulas que imponían a Kiev compartir con el invasor la actividad de la central nuclear de Zaporiyia o la reincorporación en Ucrania de la iglesia ortodoxa fiel al patriarcado de Moscú. “El plan de 28 puntos, tal y como llegó, ya no existe”, ha explicado en sus redes sociales Oleksandr Bevz, asesor de Zelenski: “Algunos puntos fueron eliminados, otros modificados. Ni un solo comentario por parte de la parte ucrania quedó sin tenerse en cuenta”.

Putin: una “base” para la paz

El pasado viernes, antes de la reunión de este domingo en la ciudad suiza y de los esfuerzos europeos de minimizar los daños para Kiev, Vladímir Putin valoró que el plan de 28 puntos constituía una “base” para la resolución del conflicto.

Zelenski, que se ha visto sometido a una gran presión —también interna, acosado por los casos de corrupción de su círculo, que lo han dejado en una posición más débil para negociar—, ha afirmado este lunes que Ucrania, Estados Unidos y otros socios continuarán trabajando en el plan con propuestas para “fortalecer y no debilitar a Ucrania”. “Estamos en un momento crucial”, ha expresado en un vídeo durante una reunión de la plataforma de Crimea, que se celebra en Suecia.

El líder del país invadido, que podría viajar a Washington en los próximos días para apuntalar el plan, según fuentes al corriente de la negociación, ha remarcado que Rusia debe pagar por la guerra. También que es crucial que se tome una decisión sobre los activos soberanos rusos congelados en la UE por las sanciones, que la Comisión Europea propone entregar en forma de préstamos sin intereses a Kiev. Sería un paso muy importante, dada la acuciante situación financiera que atraviesan sus arcas.

Por su parte, el Gobierno estadounidense muestra su mayor optimismo de los últimos tiempos, informa Macarena Vidal Liy desde Washington. En un comunicado por separado, diferente a la declaración conjunta publicada con Kiev, la Casa Blanca asegura que en Ginebra “la delegación ucrania afirmó que todas sus preocupaciones principales se abordaron extensivamente durante la reunión”. En un mensaje en redes sociales, el presidente Donald Trump ha cambiado sus críticas al supuesto “desagradecimiento” de Ucrania por la satisfacción. “¿Es realmente posible que se esté logrando un gran progreso en las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania? No lo crean hasta que no lo vean, pero es posible que esté ocurriendo algo bueno”.

Trump habló este lunes con el presidente chino, Xi Jinping, según confirmó la Casa Blanca, con la guerra de Ucrania como uno de los temas sobre la mesa. En la llamada telefónica, Xi instó a todas las partes a reducir sus diferencias, según la agencia de noticias china Xinhua.

Movilización europea

Los líderes europeos, que están en un segundo plano en las conversaciones, han celebrado este lunes una reunión extraordinaria sobre Ucrania para tratar el plan de paz. Esta cita ha coincidido con la cumbre entre la propia UE y la Unión Africana, a la que se han conectado por videoconferencia los líderes que no han acudido a Luanda (Angola), según una portavoz del presidente del Consejo Europeo, António Costa, que ha hablado personalmente con Zelenski.

Tras la conversación, en una comparecencia junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el portugués ha destacado que aún quedan asuntos por resolver, pero que los trabajos sobre el plan “van en la dirección correcta“. “Está claro que las cuestiones que afectan directamente a la UE, como las sanciones, la ampliación o los activos inmovilizados, requieren la plena implicación y decisión de la UE”, ha dicho Costa junto a la jefa del Ejecutivo comunitario en Luanda.

El martes se reunirán por videoconferencia los líderes que forman parte de la llamada Coalición de Voluntarios de apoyo Ucrania. Este grupo de países, liderado por Francia y el Reino Unido, trata de sostener económica y militarmente a Kiev ahora que el apoyo de Washington flaquea. Y busca blindar al país invadido a través de un compromiso de “garantías de seguridad“.

La UE continúa temerosa de que, bajo la presión estadounidense, Ucrania se vea obligada a avanzar en un plan de paz muy dañino para Kiev y para la propia arquitectura de seguridad europea. También de que Europa tenga un papel escaso en el proceso, salvo a la hora de pagar la factura de la reconstrucción, tal como aspiran Washington y Moscú.

Ni Ucrania ni Estados Unidos han desvelado el contenido del nuevo marco de acuerdo, que enmienda el plan de 28 puntos esbozado por Moscú y Washington y que establecía que Kiev debía ceder territorio al Kremlin, limitar su ejército y renunciar a sus ambiciones de entrar en la OTAN. Sin embargo, los cimientos de ese principio de acuerdo siguen siendo esa hoja de ruta redactada sin la participación de Ucrania ni de Europa, y que tanto Kiev como los europeos han tratado de modificar lo máximo posible para limitar el alcance de los daños.

Garantías de seguridad para Ucrania

La idea ucrania y europea, según fuentes al corriente de la negociación, es blindar a Kiev con sólidas garantías de seguridad que les permitirían defender su territorio en caso de una nueva agresión. Una suerte de disuasión para el Kremlin. Sería algo así como la promesa de que Kiev no se vea obligada a limitar tanto el peso de su ejército y su armamento, como apunta el plan de 28 puntos.

Sobre la mesa está la idea de una fuerza de 800.000 efectivos en tiempos de paz, en vez de los 600.000 que marca la hoja de ruta ruso-estadounidense. También buscan matizar y limitar al máximo las cláusulas según las cuales el país invadido se vería obligado a ceder territorio.

Un documento de trabajo que adelantó el domingo la agencia británica de noticias Reuters proponía también, entre otras cosas, que la garantía de seguridad que ofrezca Washington debería ser como la del artículo 5 de la OTAN (que prevé la defensa mutua de los socios en caso de ataque); que Ucrania celebre elecciones lo antes posible después del pacto —en vez de un plazo fijo de 100 días que marcaba el plan ruso-estadounidense—; que la integración de Ucrania en la OTAN depende del consenso de todos los miembros y que este no existe —en vez de la obligación para Kiev de insertar en la constitución ucrania la renuncia a la adhesión—; y que la OTAN acuerda no desplegar tropas en Ucrania en tiempo de paz —en vez de a secas—.

Los europeos, que llevan semanas debatiendo una propuesta del Ejecutivo comunitario para entregar a Kiev 180.000 millones de euros procedentes de activos soberanos rusos inmovilizados en territorio comunitario (fundamentalmente en Bélgica) por las sanciones, reclaman también que esos fondos se entreguen a Kiev como compensación y se utilicen para la reconstrucción. Mientras, el plan ruso-estadounidense recoge que unos 100.000 millones de los activos rusos se invertirán en la reconstrucción y en inversiones en Ucrania, pero en un formato liderado por Estados Unidos, que recibiría el 50% de los beneficios. Europa añadiría además, según ese plan redactado sin los europeos, otros 100.000 millones para la reconstrucción.

Trump había fijado para el jueves, cuando se celebra Acción de Gracias, la fecha límite para que Kiev aceptara el plan. Sin embargo, pese a ese calendario tan perentorio, Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, se mostró dispuesto a que Washington abra la mano con el plazo.