sin Jannik Sinner, Italia es campeón de la Copa Davis por tercer año consecutivo

sin Jannik Sinner, Italia es campeón de la Copa Davis por tercer año consecutivo

Italia es campeón de la Copa Davis. Otra vez y por tercera edición consecutiva. Sin su as de espadas, sin su segunda mejor raqueta y sin necesidad de jugar más de dos partidos por serie en toda la semana. Implacable, el equipo capitaneado por Filippo Volandri volvió a levantar la Ensaladera de Plata e hizo historia. Porque se convirtió en el primer país en ganar tres títulos consecutivos en la competencia desde 1972.

Matteo Berrettini y Flavio Cobolli fueron gigantes, alimentados con el apoyo de la gente, que cargó de energía el aire del SuperTennis Arena de Bologna, y sellaron por 2 a 0 el triunfo ante una España también huérfana de su líder, en el duelo decisivo del Final 8.

El romano de 29 años, 56° del ranking y en gran forma, derrotó por un sólido 6-3 y 6-4 a Pablo Carreño Busta (89°) en el primer punto. Y luego, el nacido en Florencia, 22° del mundo y 23 años, remontó un partido durísimo ante Jaume Munar (36°), que se llevó por 1-6, 7-6 (7-5) y 7-5 luego de casi tres horas de juego.

Es imposible describir esta sensación. Es imposible. Soñé mucho con esta noche. Hoy jugué un partido increíble. No sé cómo gané. El partido fue duro. Jaume jugó muy bien. No podemos perder por nuestro país. A veces se aprende, pero nunca se pierde. Si das todo lo que llevás en el corazón… No sé qué hice hoy. No sé dónde estoy. Lo único que sé es que soy campeón“, comentó, pura adrenalina, Cobolli, a quien no le pesó para nada la responsabilidad de ser el primer singlista del equipo ante la ausencia de Jannik Sinner y Lorenzo Musetti.

El número dos del mundo, campeón este año en Australia, Wimbledon y las ATP Finals, había avisado con tiempo que no jugaría en Bologna, en el cierre de un año desgastante física y mentalmente. En tanto, Musetti, octavo del ranking, renunció al torneo tras terminar agotado luego de su primer participación en el certamen de final de temporada de Turín.

La falta de sus dos singlistas más fuertes no afectó a Italia, que arrasó con sus tres rivales y ni siquiera necesitó que Simone Bolelli y Andrea Vavassori saltaran a la cancha para definir alguna serie en el dobles.

Los dueños de casa superaron por 2 a 0 a Austria en cuartos de final y por el mismo resultado a Bélgica en semis. El duelo ante España se anticipaba más parejo.

Los ibéricos se repusieron del enorme golpe que significó la baja a último minuto de Carlos Alcaraz por una lesión en el isquiotibial derecho y con tres singlistas ubicados fuera del top 35 y un doblista top, pero sin su compañero habitual, había bajado a dos favoritos en su camino a la instancia decisiva, República Checa en cuartos y Alemania, con Alexander Zverev, en semis. Y con David Ferrer como capitán y el recuerdo de Mar del Plata 2008 -cuando sin Rafael Nadal superaron a una Argentina dividida internamente, con David Nalbandian y Juan Martín Del Potrosoñaban con la épica.

Berrettini y Cobolli -amigos, casi hermanos, desde pequeños porque el padre del segundo solía entrenar al primero- les aplastaron la ilusión con dos enormes triunfos y dejaron en claro que el tenis italiano es mucho más que Sinner.

“No importa quién esté en la cancha, quién esté en casa, quién nos esté viendo: somos chicos que jugamos al tenis, que intentamos dar lo mejor de nosotros mismos en la cancha y que nos queremos“, afirmó Berrettini luego de doblegar a Carreño Busta.

“Estaba un poco nervioso, pero lo más importante es disfrutarlo. Intenté pensar en el siguiente punto porque es la única manera de ganar el partido. Siempre hay que avanzar, y salió bien. Uno nunca se acostumbra a todo esto. Yo no quiero acostumbrarme“, agregó el romano, quien se perdió la final de 2023, pero formó parte del equipo “azzurro” que se consagró el año pasado.

Con la victoria en el Final 8, que le dio su cuarto título (el primero fue en 1976), Italia reafirmó su dominio en el mundo del tenis, al menos si de competencias por países se habla. Porque a mediados de septiembre, su seleccionado femenino, con Jasmine Paolini a la cabeza, se había consagrado bicampeón de la Copa Billie Jean King Cup. Y con el festejo liderado por Cobolli y Berrettini en Bologna, se convirtió en la tercera nación en conquistar esos dos torneos en la misma temporada en múltiples ocasiones, después de Estados Unidos (lo hizo en 1963, 1969, 1978, 1979, 1981, 1982 y 1990) y Australia (1964, 1965 y 1973).

Además, extendió su hegemonía en la Davis y escribió un nuevo capítulo en la historia grande de esta competencia. Porque hacía más de cinco décadas que un equipo no se coronaba en tres temporadas consecutivas, desde que la Challenge Round, formato en el que el vigente campeón se salteaba las rondas previas y accedía directamente a la final, fue eliminada tras la edición de 1971.

El último que lo había festejado tantas veces al hilo había sido Estados Unidos, que sumó cinco entre 1968 y 1972, los primeros cuatro con aquel viejo sistema de juego y el último, después del cambio.

Cincuenta y tres años después, Italia gritó tricampeón. Sin su máxima figura en cancha -que sí había estado en 2023 y 2024-, pero con un equipo de jugadores talentosos y sedientos de gloria que arrasaron con sus rivales en Bologna y desataron la locura verde, blanca y roja en el SuperTennis Arena.