70 años de una pelvis que hizo historia

70 años de una pelvis que hizo historia


Cuidado con Elvis Presley, eso advertía un semanario católico, en 1956, año que definiría la carrera del cantante, ya que, para cuando terminó, se había convertido en una estrella. Con su look arrollador (ojos azules, sonrisa de costado y patillas largas), su voz inconfundible y sus movimientos electrizantes, arrastraba multitudes.

Aunque ya había debutado en la TV, en el programa de los hermanos Dorsey (CBS), a fines de enero, las controversias por cómo se “sacudía” surgieron luego de su segunda aparición en El show de Milton Berle (NBC), el 5 de junio.

Sin guitarra y acompañado de Scotty Moore (guitarrista), D.J. Fontana (baterista) y Bill Black (bajista), cantó Hound Dog (acá tradujeron Perro feroz), su versión rocanrolera del blues que había grabado Big Mama Thornton.

Elvis se empinaba sobre la punta de sus zapatos, movía el micrófono, lo arrastraba, hacía giros de cadera y volvía a quebrar el cuerpo. Las chicas gritaban.

Hound Dog, una crítica a la falsedad (“No sos más que un perro de caza/que no para de lloriquear/no has cazado ni un solo conejo/y no sos mi amigo”) se convertiría en un clásico.

El espacio de Berle, en tanto, batió audiencias. Sin embargo, de improviso, el chico se vio envuelto en una ola de comentarios negativos.

Elvis se empinaba sobre la punta de sus zapatos, movía el micrófono, hacía giros de cadera y volvía a quebrar el cuerpo. Las chicas gritaban.

La prensa estadounidense tildaba a “Elvis que mueve la pelvis” de “obsceno”, “sugerente”, “vulgar” y le atribuía al rock and roll y a él, la delincuencia juvenil y el desplome de la moral.

No me gusta que me llamen Elvis La Pelvis. Es una de las expresiones más infantiles que he oído...”, señaló el artista. También lo trataron de “estriptisero con ropa”, según consigna Peter Guralnick en su libro Last Train to Memphis (1994).

Desde que había debutado masivamente en Overton Park Shell, Memphis, con tanto miedo que le temblaban las piernas (el origen de sus ”vibraciones”), en julio de 1954, causaba sensación.

Era un sujeto retraído que, en los escenarios, se transformaba, “como un terremoto en curso”. No es casual que, además de inmortalizarlo como “El rey del rock and roll”, lo llamaran “El rayo de Memphis”.

Presley había inaugurado 1956 con su primera grabación en los estudios de RCA, en Nashville, el 10 de enero, dos días después de cumplir 21 años.

La sesión incluía el tema Heartbreak Hotel, un hit que, con más de un millón de copias vendidas, le daría su primer disco de oro.

El éxito se repitió con Hound Dog, Don’t Be Cruel y su álbum debut homónimo, en apenas unos meses.

A fines del año anterior, con el Coronel Parker como su flamante manager, el sello lo había comprado a Sam Phillips, propietario de Sun Records, por US$ 35 mil, una millonada para la época.

Asimismo, lo habían votado “El Artista de Country y Western Más Prometedor”. Y hacía giras por diferentes estados, luego de las históricas grabaciones de That’s All Right en Sun, el 5 de julio de 1954.

Entonces, para versionar el tema de Arthur Crudup, Elvis, Scotty y Bill combinaron el sonido blanco del country con el blues negro y dieron vida a lo que se llamó Rockabilly.

Elvis expresaba los valores de una generación de posguerra acostumbrada a la seguridad que anhelaba la libertad y estaba cada vez más interesada en la música negra.

Sin proponérselo, Elvis expresaba los valores de una generación de posguerra acostumbrada a la seguridad que anhelaba la libertad y estaba cada vez más interesada en la música negra.

Aún eran tiempos de segregación, más duros en el sur, del cual él -nacido en un hogar pobre de Tupelo, Mississippi, y trasplantado a Memphis, Tennessee- provenía.

A comienzos de los ‘50, tras la era del swing, las baladas de Perry Como, Bing Crosby, Dean Martin y Frank Sinatra sonaban en las radios.

Si con Sinatra las chicas gritaban (primero les pagó un publicista) y bloqueaban el tránsito, con Presley, el culto al cantante famoso alcanzaría visos salvajes, antes de la Beatlemanía.

Aún cuando las raíces del rock and roll pueden rastrearse hasta los años ‘20, muchos consideran que Rock Around The Clock, tema con que Bill Haley & His Comets arrasaban, en 1955, o Good Rockin’ Tonight, de Roy Brown (1947), dieron origen al género.

Pero fue Elvis quien terminó de consolidar esta “música rápida y pegadiza”, que se nutre del blues, el r&b, el country, el gospel, el pop tradicional, el jazz y el folk. Y que Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Gene Vincent y Buddy Holly también moldearon.

“Bill Haley y la gente que precedió a Elvis tenían un sonido primitivo en comparación. Elvis poseía un oído musical fino y una gran voz, mucho mejor de lo que la gente piensa”, le dijo Steve Sholes, gerente artístico de RCA que trabajó con él, a Jerry Hopkins, el primer biógrafo del intérprete.

Abusos, carisma y celos

El coronel Parker había visto lo que Elvis provocaba, en Jacksonville, Florida, el 13 de mayo de 1955, y no iba a dejarlo escapar (entonces, su manager era Bob Neal).

Luego del show, hordas de muchachas gritonas lo acorralaron y lo dejaron sólo con el pantalón puesto.

“Tenía arañazos sangrantes bajo los brazos… Pensé que iban a matarlo en ese mismo instante”, recordó Vernon Presley, el padre del músico, en 1978, en una nota de la revista Good Housekeeping.

Elvis se asustó y se rio: decía que sus fans podían destrozarle la ropa porque lo habían puesto donde estaba.

“Soportó mucho abuso de la multitud, también tuvo problemas con los chismes y las mentiras”, afirmó en su autobiografía Johnny Cash, amigo y compañero de giras, cuando Presley era figura regional.

Elvis, todo un galán. Foto: Archivo Clarín.

La primera vez que lo vio, en 1954, en el Eagle’s Nest, de Memphis, tocaba una guitarra Martin. “Elvis era un guitarrista rítmico fabuloso. Comenzaba a tocar That’s All Right (Mama) y no querías oír nada más…” Según Cash, “Elvis lo tenía todo” y despertaba celos (no escuchó a otros elogiarlo como guitarrista).

“Era tan simpático, tan talentoso… nunca perdí la oportunidad de quedarme entre bastidores y verlo. Todos lo hacíamos. Era así de carismático.”

La prensa lo retrataba como alguien medio inculto y campestre, o superficial. Sin embargo, era educado, curioso y un lector ávido.

“Era una explosión cultural tan grande, una fuerza sexual tan salvaje, que la única forma de lidiar con él era presentarlo como un tonto…”, comentó Elaine Dundy, autora de Elvis and Gladys (1986), en una entrevista de 2004.

“En Tupelo, a los 13 años, fue uno de los pocos chicos que se inscribieron en la Biblioteca del Condado de Lee.”

Los novios de sus fans reaccionaban con violencia. Alguno le dio un puñetazo. “Pero descubrieron que yo pegaba de vuelta”, dijo Elvis, en una entrevista de 1972. En otro reportaje, contó que la actitud de los tipos cambió después de que se enroló en el ejército.

Hasta Sandro

El 1° de julio de 1956, como una forma de “domesticar” a Presley, Steve Allen pidió que apareciera en smoking en su programa (NBC) y le cantara Hound Dog a un basset hound ataviado con un sombrero de copa. Fue una humillación que Elvis siempre lamentó.

Elvis (que tocaba el piano y la batería) tomaba cualquier canción y la hacía suya.

Ed Sullivan, competidor de Allen (en CBS), decidió llevar a Presley a su show, tras el enorme rating que tuvo su rival. El canal pagó US$ 50 mil por tres presentaciones.

En la primera, el 9 de septiembre, Elvis destilaba frescura, ternura y sex-appeal, Un 80% de la audiencia estadounidense lo vio.

Después de que estrenó Love me tender, una balada de su debut cinematográfico homónimo, el sello recibió pedidos por casi un millón de copias. Y el tema se convirtió en otro hit del año y en un fijo de su repertorio.

En octubre, en su segunda aparición, un Elvis canchero interpretó Hound Dog; el griterío explotó. Sullivan pidió que lo filmaran de la cintura para arriba, en su última actuación, en enero del año siguiente.

Inesperadamente, luego de que Presley cantara el gospel Peace in The Valley, el animador dijo: “Este es un chico realmente encantador y estupendo. Nunca habíamos tenido una experiencia tan agradable con una gran estrella como la que hemos tenido contigo”. La imagen sucia de la pelvis se había suavizado, sin dudas…

Desde entonces, la influencia de la primera superestrella del rock, como artista e ícono cultural, no se ha detenido: los Beatles, Bob Dylan. Keith Richards, Robert Plant, Bruce Springsteen, Bono y Bruno Mars, reconocieron su impacto. John Lennon, el primero, con su famosa frase: “Antes de Elvis no había nada”.

A nivel local, Sandro, el “Elvis argentino”, se inspiró en su estilo y le rindió tributo en los ‘60, con covers como Sospecha (“Suspicion”). Y, en 2018, en el disco póstumo Sandro Dúos, se incluyó la pista Whole a Lotta Shakin’ Goin’ On, con Elvis Presley y “El gitano”.

Aunque no escribía las letras, no era compositor de lo que cantaba, Elvis (que tocaba el piano y la batería) tomaba cualquier canción y la hacía suya. Se rodeaba de buenos músicos y se encargaba de los arreglos en el estudio.

Además de rock and roll, podía cantar baladas, blues, canciones operísticas, country, gospel, pop y r&b. “Fue algo que recién se apreció después de su muerte”, resaltó, en 2006, John Bakke, el primer catedrático que dio cursos sobre él, en la Universidad de Memphis. “No creo que nadie llegue al nivel de Elvis”, dijo.

Desde su regreso a los escenarios en ‘68 Comeback Special (NBC), hasta comienzos de los ‘70, lucía como un dios griego. Grabó From Elvis in Memphis (1969), considerado su mejor álbum.

En Las Vegas, hizo unas versiones fabulosas de temas como Bridge Over Troubled Water (original de Simon and Garfunkel) y regaló besos.

Era una leyenda viviente. Hoy, lo sabemos, es eterno.