En 2018, la escritora y poeta estadounidense Maggie Smith, casada y madre de dos hijos, descubre que su marido tiene una relación con otra mujer. Su vida en común, construida durante más de 20 años desde que se conocieron en la facultad, se derrumba, pero da paso –a través de la escritura–, a un reencuentro con ella misma, tan profundo o más que el que había sentido con su marido. Podrías hacer de esto algo bonito (Libros del Asteroide), de Maggie Smith se convierte entonces en una lectura sobre el amor propio, construido desde las cenizas.
Pero también es una radiografía de la desigualdad en los cuidados y de los obstáculos en el crecimiento profesional de las mujeres aun dentro de una pareja de clase media considerada progresista. Del duelo a la reconstrucción, Smith traza pinceladas sobre la vida doméstica y profesional de una escritora que ha pospuesto su carrera por el cuidado de sus hijos mientras asiste al crecimiento personal de su marido hasta que encuentra en su maletín los indicios de la relación con otra mujer.
Podrías hacer de esto algo bonito es un libro sobre el amor a una misma pero también sobre el amor de la amistad y el que se construye con los hijos a medida que van creciendo. Es también una invitación a reencontrarse con los gustos propios (en este caso la escritura), aquellos que pueden convertirse en el motor de nuestras vidas. “¿Y ahora qué? Estoy afuera con candiles, buscándome a mí misma. Pero lo que pasa cuando llevas una luz contigo es que, vayas donde vayas y encuentres lo que encuentres –o aunque no encuentres nada–, operas un cambio en la oscuridad solo para adentrarte en ella. Abres un camino. ¿Este parpadeo? Es mío. Este camino es mío”, se lee en Podrías hacer de esto algo bonito.
Budín de cielo, de la escritora y dibujante rosarina María Luque (Sigilo). Foto: gentileza.Dos palomas desde el balcón
“Desde el balcón vi dos palomas. La hembrita iba para allá y el macho la perseguía. No les daba vergüenza hacer sus cosas frente de mí. El macho se le subía y la hembra movía los ojos en todas direcciones. (…) Si mi balcón les parece un lugar romántico para enamorarse yo los dejo”, comienza Budín de cielo (Sigilo) de la escritora y dibujante rosarina María Luque.
La novela tiene como protagonista a Rosa, jubilada de maestra de matemática que, aunque tuvo varios novios, nunca se casó. Vive sola en un departamento al que le entra el sol por la mañana y en cuyo balcón se enamoran palomas y horneros a quienes ella sigue como si estuviera viendo la novela de la tarde. Quizás, aunque no lo reconozca, el gran amor de su vida haya sido Sandro, con el qus a veces se emociona fantaseando y pensando que él también se enamora de ella.
Pero, a decir verdad, Rosa está enamorada de la vida, de las pequeñas cosas de lo cotidiano (los pájaros en su ventana, las flores que nacen con la primavera, los mensajes que le llegan de sus ex alumnos). Budín del cielo propone algo original: ser una novela sin grandes conflictos ni sobresaltos pero que muestra cómo es habitar un mundo pequeño con la mirada atenta a descubrir la belleza de los detalles y a maravillarse con la naturaleza aun viviendo en una gran ciudad.
Ven a bailar conmigo, de Russel Hoban (Sigilo). Foto: gentileza.Aunque nació en Estados Unidos, Russel Hoban es considerado uno de los escritores más originales de la literatura inglesa de fines de Siglo XX. La novela corta Ven a bailar conmigo (Sigilo) parece darle la razón a la crítica.
En ella, una cantante de una banda de rock gótico de 54 años se cruza en una exposición de la Royal Academy of Arts, con Elias Newman, un médico de 62, con quien comienza a tener una historia de amor atravesada por la pasión por el arte en todas sus formas. Él se enamora en seguida y ella, perseguida por un miedo casi atávico (todos los hombres que amó se murieron antes de tiempo), tiene terror a volver a pasar por lo mismo. En esta novela, Hoban le da una vuelta de tuerca a la comedia romántica a través de las leyes de la magia y la intuición.
Hasta el próximo café, de Toshikazu Kawaguchi (Penguin Random House). Foto: gentileza.Y de Inglaterra a Japón sin escalas, podemos llegar a las letras de Toshikazu Kawaguchi con Hasta el próximo café (Penguin Random House) y su desafío a si pudieras volver atrás, a quién visitarías. Es la propuesta de un legendario café escondido en una ciudad japonesa que tiene el don de darle la oportunidad a quien se sienta en sus mesas, de reencontrarse con algún ser querido que ya no está en este plano material y hay que aprovechar antes de que se enfríe el café.
Así lo hacen el profesor Kadokura que ha vivido su vida corriendo por su trabajo sintiendo que no le ha dedicado el suficiente tiempo a su familia y a su mujer, Hikari, que se arrepiente de no haber aceptado la propuesta de matrimonio de su novio Yoji y Michiko que regresa al día cuando vio a su padre por última vez.
Un amor carioca, de Silvina Gabari (Dunken). Foto: gentileza.Una vida ordenada
Si de amores apasionados se trata, Un amor carioca (Dunken), de Silvina Gabari, cuenta la historia de Malena, una joven porteña que lleva una lleva ordenada y tranquila. Vive con Santiago, su novio de siempre, mientras crece profesionalmente. Sin embargo, un viaje laboral pone todo patas para arriba y se ve obligada a mirarse a sí misma: las certezas se desvanecen cuando descubre que le pasan cosas con un colega al que conoce durante esos días de trabajo fuera de casa. Con Chile, Río y Buenos Aires como escenarios, Un amor carioca invita a preguntarse por la pasión y el deseo, pero también hasta cuándo pueden aguantarse el aburrimiento y la rutina.
El faro de los amores perdidos, de Andrea Longarela (Planeta). Foto: gentileza.En El faro de los amores perdidos (Planeta), la escritora española Andrea Longarela nos lleva a Varela de mar, un pueblo pequeño y tranquilo de 233 habitantes al que Alba, la protagonista, no ha vuelto desde que tuvo su primer amor y su primera herida. Aunque se negaba a regresar, debe hacerlo porque su abuelo ha comenzado a perder la memoria y la necesita.
Alice Kellen, otra joven escritora española, es la autora de Sigue lloviendo (Planeta) en la que cuenta la historia de Víctor y Sara que después del divorcio no han vuelto a ser los mismos y en el camino de intentar reconstruirse no pueden evitar confundir las heridas con los recuerdos de lo que fueron.
Sigue lloviendo, de Alice Kellen (Planeta). Foto: gentileza.Un viaje en tren por Europa es el escenario en el que Heather conoce a Jack mientras está de vacaciones con sus amigas. Es la historia que cuenta el escritor estadounidense J.P. Monninger en El mapa que me lleva a ti (Planeta), una novela con todos los condimentos del género romántico y que ha sido llevada al cine y puede verse en la plataforma Prime Video.
El mapa que me lleva a ti, de J.P. Monninger (Planeta). Foto: gentileza.El amor de su vida
Y si de género romántico por excelencia se habla, en esta lista no puede faltar Una pasión del pasado (Random House), de la argentina Claudia Barzana en la que Alba Rivera aun convaleciente recuerda a Santiago Abascal, el amor de su vida. La novela transcurre en la España atravesada por la guerra civil y la Segunda Guerra Mundial y relata cómo, a pesar de las condiciones de vida de aquellos años, el amor puede ser más fuerte.
Una pasión del pasado, de Claudia Barzana (Random House). Foto: gentileza.Desde la pequeña localidad neozelandesa de Aotearosa, Elliot Rose escribió Persiguiendo lo salvaje (V&R Editoras) en el que le da vida a Layla Birch, una joven veterinaria que queda atrapada en un rancho de Montana tras una tormenta de nieve junto al padre de su exnovio: “Es tentador olvidar por una vez lo que significa ser la chica buena”, se dice la protagonista a sí misma.
Persiguiendo lo salvaje, de Elliot Rose (V&R Editoras). Foto: gentileza.Y para terminar con la lista, nos queda Diario de familia (Bosque Energético Editora) de Gabriela Bejerman y El fin es el fin del sol (Vinilo Editora), de Marina Gersberg.
Diario de familia, de Gabriela Bejerman (Bosque Energético Editora). Foto: gentileza.Diario de familia describe con humor y sin medias tintas cómo cambia una pareja con la llegada del primer hijo: “Ahora hay que acostarse temprano para levantarse temprano, hacer ejercicio, cocinar todos los días, entrar en el loop carcelario de la rutina familiar”.
Pero el cansancio de llevar adelante una familia –como se puede– no desdibuja el amor que se siente por ella. Dice Matías Moscardi, uno de los editores de Bosque Energético: “Bienvenidos al reality show de los Bejerman, un lugar en el que se dice sin tapujos todo aquello que la máquina familiar reprime: la confesión despampanante, el desahogo brutal, una repartija hilarante de palazos a lo bestia. Como una cámara insomne, en este libro genial, Gabriela Bejerman carga las tintas para registrar el caos cuántico de un misterio sin resolver: cómo vivir juntos”.
El fin es el fin del sol, de Marina Gersberg (Vinilo Editora). Foto: gentileza.En El fin es el fin del sol, la psicóloga y editora Marina Gersberg relata el temblor que genera el parto en una mujer, del nacimiento a la maternidad y la búsqueda de la belleza y el amor en un pueblo de Traslasierra en Córdoba. Se lee como un diario, un testimonio o una nouvelle. De lo que no hay dudas es que queda clavado en las emociones y en la piel.








